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EVOCACIÓN DEL POETA JESÚS CANCIO, EN EL 60 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Por TINO BARRERO

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Hacia las dos de la tarde de un 23 de agosto, hace 60 años exhalaba su último suspiro en Polanco, en  casa “ Villa Antonia” propiedad de su prima Emilia Corona , donde veraneaba desde hacía muchos años con su inseparable primo Luis Corona, apoyo incondicional del Poeta.

Ese fatídico día abandona su huerto, pero nos deja el fruto cierto de una cosecha de amor y otra de paz y silencio; tal como  nos legó, tallado con el buril de su pluma en el poema dedicado a Polanco. Esa tarde numerosas personalidades del mundo de la Cultura y desde distintos puntos de la región, se acercarían a Polanco para velar su cuerpo presente. Entre ellos, el gran amigo, poeta y entonces franciscano, Julio Maruri, fallecido apenas hace tres años.

 En ese día de verano podía bien corresponder a una playa comillana llena de bañista y gente tomando el sol, más no fue así. Comentaba en el DM, José Mª Gifré:

“Aquél día un ronco son de olas al batir la costa y el ruido sórdido de la resaca de la playa, formaron una sinfonía general y constante preludiando un funeral. Toda la costa se festoneó de espuma hirviente, cenefa blanca parecida a un sudario. Cuando volvió la calma y todo terminó, rocas, puertos y playas quedaron inundadas de algas y plantas marinas. Era la corona mortuoria que nuestro mar de Cantabria ofrendaba a la memoria de su poeta”.

Al día siguiente, una comitiva formada de familiares, autoridades polanquinas y personalidades de la cultura, parte de Polanco hacia la iglesia de Comillas donde se realizará el funeral. Tras el cual seis mozos marineros portarán su cadáver hacia el cementerio comillano. Pudo haberse detenido la conducción, a modo de homenaje, frente a su casa, más no fue permitido. Tengamos en cuenta que Cancio, tras  la salida de la cárcel, a modo de exilio, le fue prohibido entrar en Comillas; sólo lo consiguió, oficialmente, una vez fallecido.

“ Yo quiero cuando muera
de San Cristobal, en la tierra oscura,
un rincón junto al mar de sepultura,…”


Atendiendo sus deseos, Jesús Cancio, Poeta del Mar, que convirtió en lírica las aguas que bañan nuestra Cantabria; azarosas, las más de las veces,  y plácidas, otras; así como las penalidades de los hombres de la mar. En dicho cementerio reposan sus restos, para gloria del pueblo comillano.

En  recuerdo a  este  acontecimiento, en tal señalada fecha,  la Asociación Sociocultural “Polanco” hemos querido rendirle nuestro particular homenaje en un sencillo acto meramente testimonial, colocando en su placa unas flores y recitando alguna de sus poesías. No lo hemos publicitado, ni pasado invitación a persona e institución alguna; las circunstancias, con su requerimiento protocolario nos exceden, no siendo las más propicias para nosotros.

Deseamos reconocer y dar a conocer su obra y figura entre todos los vecinos, especialmente entre los más jóvenes para que su recuerdo se perpetúe en los tiempos. Cancio debe formar, y de hecho forma, parte del patrimonio cultural de la región, de manera especial de Polanco y Comillas.

Para el pueblo de Comillas ha ido nuestro recuerdo durante el acto. Hace diez años un grupo de vecinos polanquinos acompañando al entonces  alcalde, Julio Cabrero, compartimos con vecinos comillanos, encabezados por su alcaldesa Titín Noceda y  la concejala de Cultura, Reme Llanos que contaban con la inestimable ayuda de su bibliotecaria, Almudena Ruíz, el 125 aniversario del nacimiento del Poeta con una serie de lecturas de sus poemas y una exposición documental sobre el autor, a lo largo del día 3 de diciembre de 2010, en el antiguo ayuntamiento. Posteriormente el 23 de agosto de 2011, se conmemoró el quincuagésimo aniversario del fallecimiento con unos actos matinales en el cementerio municipal que se prolongaron con otros, en horario vespertino junto al ayuntamiento.
Aprovechamos esta última efeméride para colocar una placa en Polanco, bajo la casa donde falleció y dentro de su entorno habitual donde asistía al café y contemplaba nuestro deporte vernáculo al que era muy aficionado.

Si queríamos resarcir de la indecorosa indiferencia hacia nuestro poeta, debíamos comenzar por plantar un símbolo testimonial de su presencia en Polanco que sirviese, a su vez, de señuelo para interesarse por él. De ahí, aprovechar ese medio siglo de ausencia física para dejar impresa su huella. Con posterioridad, hace pocos años, se labró otra placa situada junto a la escultura de nuestro escritor costumbrista, en la entrada de la Casa Consistorial.

Es deseo de la Asociación Sociocultural y de un mayoritario número de vecinos, reconocer y honrar al Poeta del Mar que supo convivir con sus vecinos y dejar muestra de afecto al pueblo que le acogió, a través de algunos de sus poemas. Y como dijo el ex Gobernador Civil y escritor Díaz Caneja: “El pueblo que tiene un poeta es un pueblo elegido. El pueblo que canta siguiendo los impulsos de su poeta es un pueblo que no muere”.

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