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FALLECIMIENTO DEL LEHENDAKARI Y ELECCIÓN DE LEIZAOLA

Por IÑAKI ANASAGASTI

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El Lehendakari Leizaola volvió del exilio el 15 de diciembre de 1979 tras 42 años fuera de su casa y tras haberse aprobado en octubre y en referéndum el Estatuto de Gernika. Había sucedido al Lehendakari Agirre tras el fallecimiento inesperado de éste en París. Este martes 22 hará 62 años. Sabemos lo que fue aquella tragedia y tuvimos los datos del fallecimiento por un artículo de Manuel de Irujo publicado en Alderdi. De ahí que en una de esas conversaciones con él, tras su regreso, se lo pregunté. Me contestó escuetamente que aquello había sido muy triste y para él inesperado. No me comentó más. A la semana, coincidimos en la entonces sede del EAJ-PNV en el edificio Granada de Bilbao. Me entregó una carta y me dijo. ”Al muy poco de mi designación escribí a todos los Delegados que tenía el Gobierno Vasco repartidos en Europa y América esta carta. Allí les di cuenta de cómo había sido todo y ya que usted me pide detalles, aquí están. Le repito que la muerte del Lehendakari nos afectó muchísimo”.

La carta la tenía traspapelada. La he encontrado y por ser un documento emocionante, inédito e importante y en homenaje a los dos Lehendakaris, la transcribo:

“Todos los actos relacionados con las honras fúnebres a tribu­tar al finado Lendakari y a su enterramiento, se han llevado a térmi­no felizmente en medio de una grandísima concurrencia y de la mayor emoción popular y patriótica según el programa que nos trazamos desde el primer momento. Falleció en su lecho y en su domicilio más o menos a las seis de la tarde del día 22 del pasado mes de marzo, llegué yo a la casa mortuoria unos 20 ó 25 minutos más tarde ignorando el deceso. Este me fué comunicado en la calle, antes de llegar, por el Canónigo Don Alberto de Onaindía que acababa de salir de la casa para una pequeña comisión. La viuda nos pidió vistiéramos el cuerpo del difunto, tarea que realizamos entre don Alberto de Onaindia, Javier de Landaburu y yo. El cadáver no estaba aún frío. Al contrario, sobre todo por la espalda que estuvo en contacto con la cama, la temperatura era la de una persona en vida. Pero el médico habla certificado ya el fallecimiento. El cadáver permaneció en la casa mortuoria y el jueves, día 24 por la tarde se procedió a su embalsamiento después de lo cual los ser­vicios oportunos procedieron a vestirle con el último ropaje en civil y con una cruz entre las manos. El cadáver se hallaba en exce­lente estado pues las causas de la muerte no daban lugar a que se alterase en lo más mínimo. Colocado en un féretro metálico que lleva­ba un practicable para poder ver la cara, introducido éste en un ataúd de madera cuya parte superior tenía una ventanilla que se abría y cerraba sobre el practicable en cuestión y cubierto por un cristal, fué traído el cadáver a esta Delegación de Euzkadi, 50, rué Singer, de donde le escribo, poco después de las ocho de la mañana del vier­nes día 25. Estuvimos aquí para recibirle los tres miembros del Gobierno presentes en Paris, es decir, Gonzalo Nardiz, Paulino Gómez Beltrán y yo además del personal de la casa. El cadáver fué velado desde esa hora de la mañana del viernes hasta las once de la mañana del sábado, en esta Delegación. Acudió inmenso gentío no sólo de la colonia vasca y elementos oficiales de la República y movimientos democráticos españoles, sino también de nuestros amigos franceses entre los cuales, naturalmente, predominaban las personalidades de tendencia demócrata cristiana. En EUZKO DEYA leerán amplia información sobre este punto. El cadáver salió para la Iglesia parroquial de Saint Pierre du Gros Caillou poco después de las once de la mañana del sábado, y en aque­lla Iglesia se celebraron funerales solemnísimos respecto de los cuales tendrán Vdes. también toda la información en EUZKO DEYA.

Terminados estos funerales salió del mismo atrio de la Iglesia un coche que conducía el ataúd y en el que iba Don Iñaki de Azpiazu, a quien han visto por ahí recientemente, seguido de un autocar de acompañamiento en el que iban 21 personas, miembros de la familia, miembros del Gobierno de Euzkadi -en este momento éramos ya cuatro-, personalidades del PNV, de ANV y de STV así como de esta Delegación. Esta comitiva se detuvo a pernoctar en Poitiers donde permaneció el cadáver durante la noche en la Iglesia de Saint Hilaire, que es uno de los grandes monumentos románicos de aquella ciudad. A la mañana siguiente, domingo, antes de que comenzaran las Misas ordinarias de aquella parroquia, celebró don Iñaki de Azpiazu, ante nosotros, en privado, una Misa e inmediata­mente llevamos el ataúd al coche en que habla venido y en el que habla de continuar el traslado hasta San Juan de luz.

Continuamos, pues, de la misma manera con el coche mortuorio y el autocar de acompañamiento, almorzamos ligeramente a 20 kms. de Bordeaux y llegamos a esta ciudad a la una en punto de la tarde. En la plaza de entrada a la ciudad, después de cruzar el río, encontramos un grupo muy considerable de compatriotas entre los que se hallaban las directivas locales del Partido Socialista y de la UGT., además del antiguo Delega­do don Julián Mateo. Continuamos el camino y en medio de las Lardas, en un lugar en que no habla siquiera poblado nos esperaban con la bandera un grupo de compatriotas de ambos sexos ante los cuales tuvimos que hacer una parada descendiendo de nuestro autocar. Llegamos por fin a San Juan de luz a las cinco de la tarde como estaba previsto. Allí el cadáver fué depositado en la casa de Telesforo de Monzón en quien a las relaciones mantenidas con el finado se agregaban el origen de las familias Monzón y Aguirre, cuyas casas en Vergara se hallan contiguas habiendo en ellas vivido desde hace siglos hermanada­mente las dos familias. De los actos de San Juan de Luz también verán Vdes. en nuestra prensa una completa referencia.

Estos actos terminaron por el momento en la mañana del lunes día 28 en el cementerio de San Juan de Luz, pero los homenajes a nuestro finado Presidente continuarán y por nuestra parte estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano al efecto en un plan de decoro aunque nues­tros medios no nos permiten hacer las cosas como desearíamos tanto en consideración a la calidad de la persona que hemos perdido como a los intereses mismos de nuestro país y de la Causa de su libertad. Se ha calculado en 10.000 las personas que entre la tarde del viernes y el mediodía del sábado acudieron a saludar y a acompañar el cadáver del Lendakari en San Juan de Luz. Por el momento, los restos mortales se hallan en la Capilla del Cementerio, y están ya en marcha las gestio­nes para la adquisición de una sepultura en que sean inhumados provisio­nalmente hasta el día en que se puedan trasladar a tierra bizkaina libre.

A solicitud de las fuerzas políticas democráticas y sindicales libres de Euzkadi, en los últimos días de la semana y comienzos de la pasada simultáneamente con los homenajes a José Antonio de Aguirre se han debido realizar los actos en virtud de los cuales escribo a Ud. esta carta en calidad de Presidente del Gobierno de Euzkadi, presidencia que por la voluntad de las mismas fuerzas políticas y sindicales, y conforme a los acuerdos del Gobierno de Euzkadi deberé ejercer -salvo en lo que se refiere a la forma de mi designación la cual era imposible realizar en los términos en que se procedió a la del Lendakari difunto-, en las mismas condiciones que éste último. Quiere decir esto que mi mandato no tiene plazo de extinción sino que procederá mi sustitución en dos circunstancias: 1º cuando restablecida la libertad en Euzkadi el pueblo haga una nueva elección de autoridades legítimas; 2º a mi fallecimiento o por causas equivalentes. Es natural, y el PNV así lo ha decidido, que durante el ejercicio de mi mandato no soy ya un miembro del PNV, me está vedado ocuparme de problemas internos de éste y tengo que considerarme como Presidente de todos los vascos. La forma Jurídica es la de un acuerdo del Gobierno de Euzkadi, y la competencia de este Gobierno para adoptar tales acuerdos procede, sin género de dudas, del mismo Estatuto de Autonomía, el cual creó un Gobierno de Euzkadi que, naturalmente, subsiste puesto que como tal Gobierno era Institución prevista en la disposición transitoria del Estatuto. Y si en éste no figura ninguna declaración sobre cómo hubiera de ser designado el sucesor del Primer Presidente, no hay declaración que pueda oponerse a la facultad del mismo Gobierno de nombrar al Presi­dente en caso de vacante. Doy a Vd. estas explicaciones no para que se difundan sin necesidad sino para que tenga Vd. conocimiento, y a quien pudiera manifestar alguna duda pueda Vd. hacerle la indicación oportuna sin que para ello necesite usar de mi nombre ni de esta carta. En caso de que alguien manifestase dudas, si se trata de gente que pertenece a una de las organizaciones políticas que se hallan en el Consejo Consul­tivo, o en el Gobierno de Euzkadi, creo debiera Vd. aconsejarle que se dirija a los Consejos nacionales de estas organizaciones.

Dado el ambiente de la emigración es muy interesante sepa Vd. que la declaración que yo leí y el juramento que presté fueron prenunciados en presencia del Jefe del Gobierno republicano don Félix Gordón Ordás y del Secretario General del PSOE, don Rodolfo Llopis, las cuales eran las dos personas más próximas a mí en el momento mismo en que, bajo la lluvia, y con voz detenida, reposada y fuerte las pronuncié. No deja de tener interés, además, que hallándose el cadáver depositado en esta Delegación y acudiendo personalidades muy calificadas a visitarle y a visitarnos, una de las más relevantes fué don Luis Jiménez Asua quien al despedirse de Irujo y de mí que estábamos conversando con él en esta Presidencia, él dijo: "... ahora elegirán Vdes. un Presidente porque... tienen Vdes. que elegir un Presidente".

Espero seguirá Vd. enviándome información de los actos y homenajes que hayan tenido lugar después de la fecha de la suya a que contesto.

Refiriéndome a su carta personal le agradezco el gesto que ha tenido poniendo a disposición del Gobierno su cargo de Delegado. Conforme a las deliberaciones del Gobierno, es asunto que me compete personalmente y, desde luego, solicito de Vd. continúe prestándonos el servicio de representarnos como ha venido haciéndolo durante la Presi­dencia de Aguirre. Nos interesa extraordinariamente a todos dar una sensación de continuidad, de permanencia en el esfuerzo y de seriedad precisamente porque no cambian las personas sino porque hechos de fuerza mayor lo imponen.

Me ofrezco a Vd. en mis nuevas funciones como su más atento y s.s.”

Todo un documento. Sobrio, contenido, emocionado. Parte de nuestra historia. ¡Qué gran generación!.

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