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El olvido del Besaya

Por PABLO GÓMEZ

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En el inframundo griego existían dos ríos que fluían de forma opuesta. En el primero, el rio Lete, las almas de los muertos bebían para olvidar su pasado. Al segundo río, el Mnemósine sólo eran invitados los iniciados que una vez bebían de sus aguas tenían la fortuna de fijar sus recuerdos.

Lejos del reino del dios Hades, en nuestra terrenal Cantabria, también tenemos mitología y ríos que parecen tener propiedades mágicas. Quizá alguna anjana conocedora de la tradición griega quiso imitar en la tierruca las creencias helenas hechizando las aguas de nuestros torrentes para hacer que quien las beba olvide el territorio que estas bañan. Esa anjana caprichosa seguro que habita en Campoo, cerca de las fuentes del Besaya donde culminó su obra fundiendo en su cauce las aguas de los míticos Lete y Mnemósine.

El gran Besaya desde su nacimiento, no muy lejos de Reinosa, hasta fundirse con el Saja en Torrelavega, ha visto el explendor y el declive del territorio que baña. Una comarca antaño rebosante de industria, ganadería y comercio que hoy languidece olvidada por un gobierno regional carente de ideas y proyectos.

Revilla y su tropa, en una de sus vistas promocionales a alguna feria campurriana, a buen seguro bebieron de las fuentes del Besaya cayendo en la trampa de aquella anjana y olvidando entonces para siempre las necesidades de la comarca más industrial de Cantabria. Mientras la industria de Torrelavega y Reinosa agonizaba y moría, los destellos de lucidez de nuestros consejeros alcanzaban a proponer parques jurásicos ilegales en Sierrallana o barcos turísticos por Barreda. Barcos a toda luz sin rumbo, salidos de cabecitas que olvidaron el pan y solo recuerdan el circo.

Duele ver morir la industria pero más duele ver como nuestros titanes locales no tienen una sola propuesta de futuro para la comarca. Con 250 millones de euros aprobados por el parlamento estatal para revitalizar esta tierra, ni un solo proyecto salido de la consejería de industria para tratar de materializar esos euros. Sin el trabajo de nuestras instituciones no hay esperanza para el Besaya… La nada, la absoluta nada que asolaba fantasía condena ahora a esta tierra sin héroes electos dispuestos a defenderla.

A falta del humo de las chimeneas llega el humo de las promesas revillescas que suenan a mal chiste ante la zozobra y el hastío que provoca la realidad. Sin planes de futuro no hay esperanza y solo queda el delirio de aferrarse al dinero que tirarán los turistas desde sus drones cuando sobrevuelen Campoo y a los cantos de sirena del zinc que se agotó hace décadas.

Anjana buena que lograste que Mnemósine fluya hacia Suances, a ti te debemos el recuerdo orgulloso de los que con el puño cerrado lucharon por el empleo que mantenía a sus familias. Anjana cruel que hiciste que nuestros gobernantes se olvidaran de Reinosa y Torrelavega, no permitas también que Lete borre el recuerdo de esta tierra maravillosa a las gentes que ahora emigran para buscar su futuro a la amparo de otras aguas.