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RECLAMACIONES MILLONARIAS DE HACIENDA A GRANDES ACCIONISTAS DEL POPULAR

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LEEMOS EN EXPANSIÓN

La Agencia Tributaria ha solicitado a los fondos y vehículos patrimoniales que devuelvan las cantidades que se han desgravado por las pérdidas de su participación en Banco Popular.

Hacienda abre un nuevo frente de batalla para los que eran accionistas de Banco Popular en el momento de la resolución. Según ha podido confirmar EXPANSIÓN, la Agencia Tributaria ha enviado requerimientos a los grandes inversores solicitándoles que devuelvan las cantidades que se hayan desgravado durante los últimos ejercicios desde la resolución de la entidad financiera en 2017, además de los correspondientes intereses.

Este procedimiento sólo afecta a los grandes inversores que tributan por la ley de sociedades, es decir, los que tuvieran al menos un 5% del capital de la entidad o una participación valorada en el momento de compra en más de 20 millones de euros. Los accionistas minoritarios no estarían incluidos en esta revisión porque tributan por IRPF, no por Sociedades.

El conflicto se produce por una diferencia de interpretación en la norma, según confirman fuentes jurídicas.

En la ley que regula el Impuesto de Sociedades, se establece que este perfil de grandes inversores, principalmente fondos y sociedades patrimoniales, pueden deducirse las pérdidas producidas por la "extinción de la entidad participada". Es decir, sólo si la empresa desaparece, pero no si es fruto de una reestructuración.

Y, atendiendo a la normativa europea, Hacienda considera que la resolución de Popular fue un tipo de reestructuración y no una extinción. Tras ser declarado inviable por el BCE la madrugada del 6 al 7 de junio de 2017, la Junta Única de Resolución, con sede en Bruselas, ordenó la amortización de todas las acciones de Popular y de sus dos emisiones de CoCos, así como la conversión en acciones de nueva emisión de toda la deuda subordinada. Estos títulos se vendieron a Santander en el marco de una subasta competitiva exprés por el precio simbólico de un euro.

Popular pasó a ser filial al 100% de Santander que, para restablecer la situación patrimonial realizó unas semanas después una ampliación de capital de 7.000 millones. Popular mantuvo su personalidad jurídica hasta septiembre de 2018, cuando Santander absorbió esta filial.

En su requerimiento, Hacienda asegura que, al tratarse de una reestructuración, los inversores que se hayan desgravado el valor de su participación deben devolver esa cantidad, además de no seguir aplicándola en los ejercicios posteriores (ya que se podía periodificar). Aunque no ha trascendido el importe de las cifras reclamadas, el coste para los inversores se calcula en varios millones de euros. Algunas fuentes consultadas calculan que alrededor de mil millones de euros podrían haber estado en manos de este tipo de fondos y sociedades patrimoniales.

Afectados

Hay que tener en cuenta que la desgravación sólo se la podían aplicar accionistas que tributan en España a través del Impuesto de Sociedades, por lo que a priori no afectaría, por ejemplo, a nombres tan conocidos como las familias Del Valle o Luksic.

En cuanto a los fondos y otras firmas como Crédit Mutuel, Allianz, Silchester o Blackrock, que figuraban entre los inversores principales en el momento de la resolución, sólo recibirían la notificación de Hacienda si contasen con algún vehículo que presentara cuentas en nuestro país y, además, hubiesen contabilizado las pérdidas para reducir su base imponible.

En esta misma situación se encuentran otros inversores, con porcentajes mucho más modestos, por debajo del 1%, pero cuyo valor inicial superaba los 20 millones de euros. Son públicos los casos, por ejemplo, de la Mutualidad de la Abogacía, que perdió 54 millones; Félix Revuelta (Naturhouse), con 45 millones; o la familia Nigorra (alrededor de 90 millones), entre otros muchos.

QUIÉNES PUEDEN DESGRAVARSE LAS PÉRDIDAS

Un pequeño inversor puede desgravarse las pérdidas de una mala inversión, compensando así la base imponible generada por los beneficios obtenidos en otras apuestas más acertadas. Incluso puede guardarse un crédito fiscal para otros ejercicios si perdió más de lo que ganó. Ésa es la norma general a la hora de calcular el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Sin embargo, los grandes patrimonios gozan de otro sistema diferente, entre otros motivos, porque sus vehículos de inversión tributan a través del Impuesto de Sociedades. Entre las muchas variables que existen, la normativa que regula este tributo, en su artículo 21, incluye la "exención sobre dividendos y rentas derivadas de la transmisión de valores" cuando la participación suponga más del 5% del capital o cuyo valor en el momento de la adquisición sea superior a 20 millones de euros.

Aunque este artículo se refiere a las exenciones aplicables a las grandes inversiones, justo al final de su redacción, incluye también un supuesto para hacer una desgravación de forma excepcional: "Serán fiscalmente deducibles las rentas negativas generadas en caso de extinción de la entidad participada, salvo que la misma sea consecuencia de una operación de reestructuración".

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