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EL RIESGO DE ELECCIONES PARCIALES EN GALICIA

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LEEMOS EN LA VANGUARDIA

Las elecciones del domingo deben celebrarse en toda Galicia, sin excepciones. Este es el principio que, de momento, contra viento, marea y epidemia trata de mantener la Xunta que preside el popular Núñez Feijóo, quien, con las encuestas muy a favor, proclama su rechazo “a hacer política con el virus”. No quiere ni oír hablar de la posibilidad de suspender los comicios en la confinada A Mariña, como ayer empezaron a defender los alcaldes de los cuatro principales ayuntamientos de la comarca, tres socialistas y uno del BNG, mientras los del PP, de pequeños municipios, avalan a su líder. Esta zona costera del Cantábrico acumula el 20% del censo provincial de Lugo, por lo que si no puede votar, hasta ni se podrían adjudicar los 14 escaños de la circunscripción, además de sembrar más miedo, es decir más abstención, en el resto de Galicia.

La campaña gallega vive desde el domingo la batalla de los cinco días y no es porque se trate de las jornadas en las que se pueden celebrar mítines en la semana de las elecciones, sino porque es la duración que ha fijado la Xunta para el cierre de A Mariña. Así, si todo fuese bien, podría levantarlo en la medianoche del viernes al sábado, justo al inicio de la jornada de reflexión. “Cinco días es el plazo para revisar cuál es la situación epidemiológica y mantener las medidas o modificarlas si se considera necesario”, declaró ayer el Antonio Fernández-Campa gerente del Servicio Gallego de Salud (Sergas).

Sin embargo, crece la extrañeza por el plazo fijado por la Xunta, frente a los 14 días de las fases del plan de desescalada o los de la duración del cierre del Segrià, que coinciden con el tiempo de incubación del virus. Lo exteriorizó en Lugo una de las voces más heterodoxas de la política en la pandemia, la del médico Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León por Ciudadanos, quien en mayo elogió la sensatez del president Torra. Opina que los cinco días de cierre suponen poner “la vieja política por encima de la seguridad de los ciudadanos”. Igea alaba “la forma eficaz” con la que actuó hasta ahora la Xunta, pero considera que esta vez Feijóo ha tomado “una decisión que la gente no comprende”.

Reproches a la oposición

Feijóo rechaza “hacer política con el virus” y pide responsabilidad a sus rivales

“Es una cifra extraña”, declaró Francisco Cajoto, alcalde socialista de Foz, sobre la duración del cerco sanitario. Este alcalde y sus compañeros de Viveiro, María Loureiro, y de Burela, Alfredo Llano, así como el de Ribadeo, Fernando Suárez, del BNG, sostienen con diferentes matices que no se van a dar las condiciones para votar el domingo. Señalan que hay 1.100 personas en cuarentena y que aunque la Xunta haya establecido que pueden salir de casa para participar, piensan que su situación genera un gran obstáculo, como los que habrá para constituir las mesas y asegurar una afluencia normal.

Sobre estas dudas se espera que se pronuncie la Junta Electoral de Galicia, como le ha pedido, entre otros, Galicia en Común. Hay juristas que sostienen que no se puede impedir a los infectados acudir a la mesa electoral, al no estar privados de su derecho al sufragio.

El consejero de Sanidad, Vázquez Almuiña, no descarta que se pueda ampliar en más días el cierre, aunque sí que tenga que agravarse, por lo que podrá seguir habiendo movimientos dentro de la zona confinada.

La guerra de los cinco días

Crecen las críticas a la duración del cierre al permitir que se levante justo antes del domingo

La decisión de prolongar o no el aislamiento de A Mariña debe tomarse el jueves o el viernes, afirmó ayer el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (CAES), Fernando Simón, quien evitó pronunciarse sobre la polémica de los cinco días. Sí remarcó que debe hacerse un seguimiento “muy estrecho” y proceder con “muchísimo cuidado”.

Simón aparece así de nuevo en la campaña en la que, paradójicamente, se había convertido en la estrella invitada ausente de los mítines del Partido Popular. Su reconocible voz rasgada se escuchó en el primer acto conjunto de Feijóo y Pablo Casado, en un audio que el PP incluyó en un vídeo promocional. En él Simón calificaba de “excelente” el trabajo de la Xunta contra el virus. Esa declaración ha llevado a Feijóo a proclamar en sus actos en pueblos que la gallega es la mejor sanidad de España según “el fenómeno de Fernando Simón”.

La posición del director del CAES coincide con las declaraciones que hizo ayer desde Lisboa el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien señaló que compete a Feijóo la responsabilidad de asegurar que el domingo sea seguro ir a votar.

Proyecciones de los partidos

Las previsiones de abstención crecen, aunque por ahora no llega a ser escandalosa

Sánchez le devuelve así a Feijóo la pelota de los meses más duros de la crisis, en los que el presidente de la Xunta proclamaba su obediencia al mando único, mientras le acusaba de no tener en cuenta a las autonomías. Con la velocidad supersónica con la que se producen los cambios de rumbo en la pandemia, el presidente gallego ha pasado de ser lo que más le gusta, el alumno aventajado de la España autonómica, al convertir a Galicia en la primera autonomía en salir del estado de alarma, a encontrarse en la zona de peligro, pues la comunidad gallega se convirtió el domingo en la segunda, tras Catalu-nya, en tener que confinar a una parte de su territorio.

Feijóo esgrime los datos generales de la pandemia para proclamar que Galicia tiene una situación mejor que España “en cualquier parámetro”. Tras convocar unilateralmente las elecciones, contra el criterio de la oposición, rechaza suspender la votación en A Mariña como pide la nacionalista Ana Pontón y empieza a considerar el socialista Caballero.

Ayer los partidos recibieron una previsión de participación del 56%, más de dos puntos inferior a la de la víspera y frente al 64% del 2016. En el PP hay estrategas que señalan la zona de riesgo máximo por debajo del 50%. El de la plaga abstencionista se perfila como un criterio epidemiológico básico.

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