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RESPIRO PARA SANCHEZ Y LA ESTABILIDAD DE SU GOBIERNO TRAS LAS ELECCIONES EN GALICIA Y EL PAIS VASCO

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LEEMOS EN LA VANGUARDIA

No hace falta ganar para ser el beneficiario del triunfo ajeno. Eso puede ocurrirle al PSOE y al Gobierno de coalición de Pedro Sánchez: sin haber recibido un aval en las elecciones gallegas y vascas, puede acabar resultando el principal ganador por el escenario que se dibuja en términos de política estatal. El discreto resultado de los socialistas en los comicios gallegos y vascos puede reorganizar las caprichosas piezas de la política española en favor de la estabilidad del Gobierno. El severo castigo recibido por su socioUnidas Podemos, y su dependencia del éxito de la legislatura no es la única buena noticia para Sánchez.

Nuevas alternativas

El PSOE conserva el apoyo pero no lidera la oposición progresista en Galicia ni en Euskadi

Leídos de forma lineal, los resultados del PSOE en Galicia y Euskadi revelan, por un parte, una cierta estabilidad del voto socialista en un marco de fuerte abstención, pero a la vez, su incapacidad de recuperar en estos territorios una posición como alternativa a las hegemonías conservadoras. Es elocuente lo ocurrido en Galicia: BNG ha sustituido como segunda fuerza a la confluencia de Podemos-IU y Anova, sin que los socialistas hayan logrado capitalizar votos de la debacle de la lista de Antón Gómez-Reino.

 
 
 
 
 
 
 
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El socialismo no es la alternativa a Alberto Núñez-Feijóo en Galicia. El voto joven y progresista que aglutinaron las Mareas en el 2016, hoy las ha abandonado en medio de un ambiente cismático y cainita, pero no ha recalado en el PSOE sino en un BNG renovado en modos y rostros. Y tampoco es alternativa a Iñigo Urkullu en Euskadi, donde EH-Bildu ha capitalizado casi la totalidad de votos que ha perdido Elkarrekin-Podemos, en un proceso de absorción del voto morado idéntico al de Galicia, aunque menos dramático.

Bisagra vasca

La posibilidad de un ejecutivo alternativo a Urkullu empodera la posición socialista

Pero aquí se acaban las malas noticias para los socialistas. La Comisión Ejecutiva Federal del PSOE se reunía ayer y valoraba su leve avance en las elecciones del domingo, una mejora que interpretan como el fracaso de la “estrategia de crispación y de desgaste y derribo contra el Gobierno y contra el PSOE que está llevando a cabo la derecha”, señalaban en un comunicado posterior. Es cierto: el PSOE se mantiene y Podemos entrega todos los votos que pierde a otros socios de investidura. El balance no cambia.

 

España suma

El pobre resultado de Iturgaiz incentiva la emancipación de Cs del espacio de PP y Vox

La mejor noticia para los socialistas es, en todo caso, su posición en el País Vasco. Por una parte, renueva su papel como socio necesario del PNV en un gobierno de coalición, pero, por otra, los números han puesto a su alcance un botón nuclear: junto a EH Bildu y Elkarrekin-Podemos puede activar una mayoría alternativa. Como arma disuasoria, o de ultima ratio, ese botón es un escenario impensable.

Pero como enseñó la guerra fría, el botón nuclear es un artilugio de poder que opera sin necesidad de ser pulsado. Y en este caso puede tener como efecto unas relaciones aún más cordiales entre socialistas y jeltzales . Dicho de otro modo, los movimientos del PNV en el Congreso de los Diputados, donde durante décadas ha dado lecciones de versatilidad para modular sus acuerdos a derecha e izquierda, pueden ser más cautelosos en el medio plazo. El Gobierno puede confiar en no recibir por ese frente grandes sobresaltos.

 

Socio debilitado

El desastre de Podemos obliga a los de Iglesias a procurar a Sánchez una legislatura larga

Unidas Podemosla desaparición del suelo gallego bajo sus pies lo obliga a encadenarse al Gobierno de coalición como Ulises al mástil. La presencia en el Ejecutivo se ha convertido en el único y perentorio activo político de la confluencia. Así lo previó el hoy vicepresidente segundo Pablo Iglesias cuando en el 2019 se empeñó en forzar al PSOE al pacto, en una estrategia pugnaz que muchos consideraron suicida.

Hoy esa dependencia de la acción de Gobierno es patente. Unidas Podemos no tiene incentivo alguno para complicarle la gobernabilidad a Sánchez. Necesita una legislatura larga y provechosa para tratar de edificar un partido desde sus ruinas territoriales y recobrar el apoyo que la podemización de EH-Bildu y BNG le han arrebatado: la paradoja es que el desastre de los morados es fruto de su propio éxito, que ha reactivado y actualizado el espacio plurinacional y progresista situado a la izquierda del PSOE. Podemos encontró un tesoro enterrado en una playa y los cofres rebosantes viajan hoy en las bodegas del soberanismo de izquierdas.

Como insisten los socialistas, especialmente positivo para el Gobierno de coalición es el fracaso de España Suma en Euskadi, la joint venture de PP y Ciudadanos ideada por Pablo Casado, una operación que confirma que la intuición táctica que los naranjas habían puesto en pie hace dos meses, dirigidos por Luis Garicano, era acertada. E incentiva a la formación de Inés Arrimadas a afianzar su emancipación del espacio político compartido con el PP y Vox, que mengua. Una mala noticia para la estrategia de Casado, como lo es el éxito del moderantismo de Núñez Feijóo. En lo inmediato, Ciudadanos seguirá disponible para negociar lo que sea menester con el Gobierno de coalición.

Pendientes de ver cómo Bildu y BNG hacen valer en el Congreso de los Diputados su nueva hegemonía como alternativa de gobierno en Euskadi y Galicia, claramente por delante de socialistas y morados, de momento las urnas han dictami­nado que negociar y pactar con el Gobierno central no ha tenido coste alguno para las dos formaciones de raíz soberanista. Más bien, al revés. Las accidentadas negociaciones de Bildu con el PSOE así como su apoyo y el de BNG a las prórrogas del estado de alarma no han alejado a los votantes. El pragmatismo tiene premio. En ERC hay quien ha tomado nota. Y quien no.

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