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LOS HALCONES DE LA UE. HOLANDA, DINAMARCA, SUECIA Y AUSTRIA

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LEEMOS EN EL PAÍS

 

La tercera jornada de la cumbre europea para crear un fondo que palíe el devastador impacto económico de la covid-19 ha sido este domingo otra montaña rusa de lentos ascensos hacia un posible acuerdo y vertiginosas caídas hacia la ruptura de las negociaciones. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha multiplicado los contactos multilaterales en todos los formatos posibles y hasta las 19 horas de la tarde no ha vislumbrado el terreno necesario para convocar la primera sesión plenaria del día.

La creciente presión sobre el primer ministro holandés, Mark Rutte, sobre todo por parte de Alemania y Francia, ha llevado a los llamados socios frugales (Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca) a apoyar una propuesta de compromiso presentada por Finlandia. El plan finlandés rebaja el fondo de recuperación en 50.000 millones, hasta 700.000 millones. Y reduce la parte de subsidios de medio billón de euros a 350.000 millones, con el resto dedicado a préstamos.

 
 
 
 
 
 
 
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La propuesta resulta inaceptable para el resto de socios, que reclaman, como mínimo, 400.000 millones de euros en subsidios. Esas delegaciones recuerdan que Rutte y sus aliados ya han obtenido grandes concesiones, en forma de cheques de descuento en su aportación al presupuesto comunitario, y de un freno de emergencia para retrasar o evitar el desembolso del fondo cuando consideren que un beneficiario no acomete las reformas para las que solicito financiación.

En el debate también ha irrumpido, a distancia pero de manera muy significativa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. En declaraciones a la agencia Reuters, Lagarde señalaba a media tarde, coincidiendo con la difusión de la propuesta de mínimos, que “el acuerdo de los líderes debe ser ambicioso en términos de tamaño y de composición del paquete, incluso si hace falta un poco más de tiempo”.

La irrupción de Lagarde reforzaba a los partidarios de una intervención presupuestaria contundente para contrarrestar los efectos económicos de la pandemia, cuyo mayor impacto, según la Comisión Europea, se producirán en otoño, con una escalada en la tasa de paro y una multiplicación del número de empresas quebradas. Las palabras de Lagarde también parecían neutralizar el temor a una tormenta bursátil en caso de ruptura de las negociaciones, una amenaza que, sin el BCE de por medio, jugaba en contra de España e Italia y podía llevarles a aceptar un acuerdo de mínimos para evitar un desastre inminente

La propuesta finlandesa, aunque considerada de mínimos por otras delegaciones, es el primer movimiento tangible de apertura de los frugales hacia un posible acuerdo. “Hemos pasado de 0 euros en subsidios a 350.000 millones”, destaca una fuente diplomática del grupo.

El equipo de Michel llevaba casi 72 horas intentando abrir esa fisura, sin ningún éxito aparente. “Los frugales se han negado todo el tiempo a manifestar claramente una oferta que les pudiese comprometer y, menos aún en las sesiones plenarias delante del resto de socios”, apunta una fuente comunitaria. A media tarde del domingo, cuando el ambiente alcanzaba uno de los puntos más sombríos de la jornada, se conocía la fórmula de compromiso planteada de la delegación finlandesa, encabezada por la ministra Sanna Marin, la más joven (34 años) de los miembros del Consejo Europeo.

Marin, con el respaldo de los cuatro frugales, plantea un fondo más reducido y con solo el 50% destinado a subsidios, en lugar del 66% planteado inicialmente por la Comisión Europea. La oferta está supeditada a que se acepte una abultada rebaja en la contribución de los frugales al presupuesto comunitario y un endurecimiento en el control de los desembolsos del fondo.

Para las delegaciones interesadas en la creación del fondo, el tajo propuesto parece ir demasiado lejos, sobre todo, combinado con las otras dos concesiones (cheques y cuasi derecho de veto en el fondo).

“La voluntad de compromiso no nos hará renunciar a la ambición legítima que debemos tener”, advertía el presidente francés, Emmanuel Macron, a su llegada al edificio Europa en la mañana del domingo. Con semblante serio y aparentemente contrariado por la falta de avances en las dos jornadas anteriores, Macron subrayaba que el acuerdo “no se hará a costa de sacrificar la ambición europea”.

Casi todos los primeros ministros, conscientes de la trascendencia de una cumbre europea en la que se dirime el mayor paque presupuestario en la historia de la UE, han marcado el terreno de la negociación, con declaraciones a su llegada a la sede del Consejo Europeo, o a lo largo del día. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido, en cambio, un hermético silencio, desaparecido mediáticamente durante toda la jornada, a pesar de que España es, junto a Italia, el socio más golpeado por la pandemia y uno de los mayores beneficiarios potencialmente del plan de recuperación.

Fuentes francesas apuntaban ya antes del encuentro que la rebaja de los subsidios por debajo de los 400.000 millones euros podría resultar inaceptable. Un listón que Rutte y sus aliados intentaron hacer trizas durante todo el día, así como acabar con la simbólica cifra de los 750.000 millones propuestos por la Comisión.

El largo regateo ha generado una enorme tensión y desconfianza entre las delegaciones, cuyo denominador común es la necesidad de llegar a un acuerdo pero con serias discrepancias en cuanto al volumen y la distribución de las ayudas. “Pinta muy negro” apuntaban desde fuentes españolas poco antes del plenario. Algunas fuentes temen que la oferta frugal solo busque preparar el relato del fracaso, para librarse de cualquier responsabilidad y evitar que se les acuse de inmovilismo.

El rechazo al plan frugal ha quedado en evidencia nada más comenzar (hacia las 19:20 horas de la tarde) la sesión plenaria, en forma de cena de trabajo. “Italia, España, Francia y Alemania, entre otros, creen que el recorte es excesivo y obligaría a sacrificar partidas relacionadas con objetivos medioambientales y digitales”, apunta una fuente comunitaria.

Esos mismos socios han recordado durante la cena que a Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca ya se les ha ofrecido una rebaja en su contribución a las cuentas de la UE que superaría, entre los cuatro, los 20.000 millones de euros en siete años (2021-2027). El choque ha sido tan frontal que Michel, de momento, ha optado por no presentar una nueva propuesta de compromiso (conocidas como negó-box en la jerga comunitaria). Pero las negociaciones continúan.

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