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BIDEN QUIERE PONER FIN A LA "NEFASTA ERA DE DEMONIZACION"

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Meses de campaña y 90 horas de tensión desde que se cerraron las urnas hasta que se aclaró quién había sigo el ganador dieron paso anoche, al fin, al discurso de la victoria de Joe Biden. “Pongamos fin a esta era nefasta de demonización”, propuso el demócrata en su primera mensaje a la nación en su condición de presidente electo de Estados Unidos, coronado por una lluvia de confeti y fuegos artificiales sobre Wilmington ante cientos de simpatizantes.

“Me presenté para el cargo para restaurar el alma de América, para reconstruir la espina dorsal de esta nación, para hacer que EE.UU. vuelva a ser respetada en el mundo y unirnos como nación”, explicó Biden. “Tenemos que dejar de tratar a nuestros oponentes como enemigos. No son nuestros enemigos. Son americanos”, insistió, consciente de que deberá gobernar un país tan dividido o más que hace cuatro años, cuando Donald Trump fue elegido presidente. Las televisiones mostraron a no pocas personas estallando en lágrimas de emoción al escuchar sus palabras, que aspiran a ser un bálsamo que cure a una nación partida en dos.

Biden evitó polemizar o citar directamente a Trump, que se niega a aceptar su derrota y se proclama víctima de un fraude a gran escala, pero subrayó la legitimidad de su victoria, precipitada el sábado tras alcanzar los 270 votos del Colegio Electoral necesarios con su triunfo en el estado de Pensilvania. “El pueblo de esta nación ha hablado. Nos ha dado una victoria clara y convincente, una victoria para el pueblo”, ha dicho Biden el mismo día que se cumplían 48 años de su elección como senador, comienzo de una carrera política que antes de esta elección había culminado con sus ocho años como vicepresidente de Barack Obama, el primer presidente negro de EE.UU.

Biden evitó polemizar o citar directamente a Trump, que se niega a aceptar su derrota

Biden hizo historia con su elección. Tenía 29 años y estaba a pocos días de cumplir la edad legal para tomar posesión de su escaño en el Capitolio. Ahora está a punto de cumplir 78 y convertirse en el presidente más anciano de la historia de EE.UU. en llegar a la Casa Blanca, sucediendo a otro septuagenario Trump. Pero el demócrata no llega solo. Con él llega a la cúspide del poder americano la senadora Kamala Harris, de 56 años, exfiscal general de California, la primera mujer, primera negra y primera persona de origen asiático en ser elegida vicepresidenta.

“Puede que sea la primera mujer en ocupar este cargo pero no seré la última. Porque todas las niñas que están viéndome esta noche ve que este es un país de posibilidades”, proclamó Harris en su discurso de presentación de Biden, al que elogió como una persona “con un gran corazón” capaz de “sanar” a un país en duelo y dividido. “Una persona a la que su experiencia con pérdidas le da dirección a su vida –dijo Harris en alusión a las tragedias que han marcado su vida– nos ayudará como país a encontrar la nuestra”.

Hija de un inmigrante de Jamaica, economista, y una bióloga llegada de India que se conocieron en California durante la era de la lucha por los derechos civiles, Harris comenzó su intervención rindiendo homenaje al desaparecido congresista John Lewis. “Él decía que la democracia no es un estado, es un acto”, es decir, que “solo es tan fuerte como nuestra voluntad para luchar por ella”, recordó la vicepresidenta electa. Vestida con un traje de chaqueta de blanco en honor a las sufragistas que hace 100 años lograron la aprobación del sufragio femenino en Estados Unidos, Harris rindió homenaje a todas las mujeres, en especial a las afroamericanas y a su desaparecida madre, que allanaron su camino hasta llegar a este día.

“La democracia misma y el alma de América estaban en juego en esta elección”, señaló Harris

“La democracia misma y el alma de América estaban en juego en esta elección” pero los votantes “han señalado el comienzo de un nuevo día para América”, recalcó la vicepresidenta electa. Biden siempre ha dicho que se ve como “un puente” entre generaciones, un presidente de transición. Como número dos del comandante en jefe, Harris está desde hoy un paso más cerca de convertirse en la primera presidenta afroamericana de EE.UU.

Tras el confeti, los fuegos artificiales y las celebraciones del fin de semana, Biden y Harris van a ponerse a trabajar de inmediato. La transición, lo acepte o no Trump, está en marcha. Este lunes, el presidente electo formará un grupo de trabajo sobre la pandemia del coronavirus para empezar a perfilar una estrategia nacional que permita ponerla bajo control. La Covid-19 se ha cobrado la vida de más de 235.000 estadounidenses pero durante la presidencia de Trump el país ha sido incapaz de ponerse de acuerdo sobre cómo buscar un equilibrio entre las consideraciones de salud pública y la necesidad de mantener funcionando la economía. Será la primera gran tarea del 46º presidente de EE.UU.

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