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SANTANDER SE VE SÓLIDO PARA PAGAR DIVIDENDO A SUS ACCIONISTAS

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LEEMOS EN EXPANSIÓN El grupo descarta nuevos saneamientos contables en el futuro e insiste en que el negocio ordinario avala el pago de dividendo, pese a reconocer que cerrará 2020 con los primeros números rojos anuales de su historia. "Lo que hay es lo que hay", ha señalado José Antonio Álvarez, consejero delegado de Santander, que ha descartado que el grupo pueda verse obligado a realizar nuevos ajustes contables en el futuro, tras el saneamiento de 12.600 millones aplicado en el primer semestre. PUBLICIDAD Ads by Teads Álvarez ha insistido, además, en dos ideas: el deterioro de los fondos de comercio y de los activos fiscales es "un ejercicio de naturaleza contable", que no modifica el potencial y el valor de base que tienen los negocios de Santander. "Ni el carácter predecible de los beneficios que generamos", ha enfatizado el número dos del grupo, durante la presentación de los resultados semestrales. Álvarez ha defendido, especialmente, "la bondad" de los negocios en Reino Unido y EEUU, dos mercados donde el banco no acaba de despegar. Algunos analistas, de hecho, llevan tiempo planteando que Santander debería revisar su presencia en países como EEUU, de cara a la venta del negocio. El grupo viene descartando sistemáticamente este extremo. "En EEUU, hemos duplicado los beneficios en los últimos años y en Reino Unido, pensamos que ya hemos visto lo peor", ha augurado el banquero. El fondo de comercio de la filial británica ha sufrido un ajuste de 7.600 millones en los últimos doce meses. Y además, su aportación al grupo ha caído hasta el 5%, desde la cota de casi el 25% que llegó a tener hace cinco años. Álvarez ha defendido que esta solidez intrínseca (el beneficio recurrente se ha aproximado a los 2.000 millones en el semestre) avala que Santander reparta dividendos, incluso en efectivo con cargo a 2020, pese a que ha reconocido implícitamente que el grupo encajará en diciembre las primeras pérdidas anuales de su historia. "En el semestre hemos perdido 10.800 millones. El beneficio subyacente entre enero y junio ha sido de 2.000 millones, aunque en el segundo semestre estimamos que será superior, porque no contemplamos regresar a una situación de confinamiento. Sólo hay que hacer la cuenta", ha zanjado. "Nuestra política de pay out [porcentaje del beneficio destinado a dividendos] está vinculada al resultado recurrente", ha recordado. El pay out objetivo de Santander está ahora entre el 40% y el 50%. El consejero delegado de Santander ha destacado que el abono recién anunciado de 0,10 euros en acciones con cargo a 2019 está en línea con las directrices del BCE (ha dejado fuera del veto a la retribución hasta enero de 2021 los abonos en títulos, ya que refuerzan el capital). El BCE, no obstante, ya ha avisado que la entidad que recurra al pago con acciones [aumenta el número de títulos en circulación] no puede incurrir en el futuro en mayores salidas de caja al intentar mantener o aumentar en ejercicios venideros el dividendo por acción. Para abordar el reparto en títulos, Santander tendrá que establecer un scrip obligatorio, donde los grandes inversores del banco, que tradicionalmente optan por el efectivo y son reacios al efecto dilutivo que provoca esta modalidad, tendrán que percibir necesariamente acciones de Santander. "Para obtener liquidez, sólo hay que vender los derechos en el mercado [el pago se articula mediante una ampliación de capital]", ha descrito. Los institucionales controlan el 57% del capital del banco. Álvarez, con todo, ha admitido que el dividendo final de 2020 dependerá de la evolución de la economía y de los resultados, además de la necesaria autorización del BCE. Santander confía en que, en enero, cuando el supervisor revise el veto generalizado al sector, la institución empiece a aplicar un enfoque individual por bancos, del que el Santander podría beneficiarse. "Espero que haya una mayor discriminación en función de la situación de las entidades y su capacidad de generar resultados. Esto no puede ser café para todos", ha vuelto a reiterar Álvarez. Santander, por otra parte, se ha descartado como protagonista en la previsible ronda de concentración en el sector bancario español por la pandemia. "No estamos en esto ahora", ha afirmado con rotundidad Álvarez. El equipo gestor, según el consejero delegado, está centrado en gestionar los negocios que ya tiene el grupo y en acelerar la transformación digital, como principal palanca de ahorro de costes. De hecho, Santander ya ha conseguido sinergias de más de 300 millones de euros en el primer semestre en Europa, es decir, el 75% de la meta a lograr en todo el ejercicio 2020. Álvarez se ha desmarcado de la mayoría de competidores, que en las últimas semanas se están abriendo a explorar integraciones para impulsar la baja rentabilidad del sector. Santander compró Popular en junio de 2017, la última operación de fusión en España, junto a la integración de BMN por parte de Bankia. El consejero delegado de Santander también ha dado por hecho que la tasa de morosidad subirá en la segunda parte del año, sobre todo una vez que se acaben las moratorias y las medidas excepcionales de liquidez. La mora del grupo está contenida a junio en el 3,26%, precisamente por la flexibilización en la regulación y los aplazamientos de las cuotas de los préstamos.

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