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TRES INDICADORES QUE APUNTAN A QUE LA INFLACIÓN HA TOCADO TECHO

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LEEMOS EN EL ECONOMISTA La inflación se ha convertido en el azote de los bancos centrales de todo el mundo. Inicialmente, el precio de las materias primas tras los confinamientos y, posteriormente, los cuellos de botellas la hicieron despegar y ahora afecta a todo tipo de bienes y servicios, amenazando la recuperación mundial tras la pandemia. El mundo se ha lanzado a una retirada de estímulos sincronizada y a una carrera para subir tipos. Sin embargo, ya hay indicadores que apuntan a una cierta fatiga en la escalada de precios. La invasión de Rusia a Ucrania, los cuellos de botella en los suministros y los altos precios de la energía han provocado una tormenta perfecta sobre los precios a nivel planetario. Los bancos centrales se han puesto manos a la obra para intentar evitar el desastre de una inflación descontrolada sobre las economías, con un endurecimiento de la política monetaria, mientras la amenaza de estanflación, subida de precios con recesión o estancamiento, se agiganta. La mayoría de bancos centrales se dirigen a un equilibrio imposible entre evitar una inflación fuera de control y que el crecimiento económico se mantenga vivo. La escalada de tipos de interés lleva aparejado un inevitable frenazo económico, lleno de turbulencias financieras, que puede desembocar en una recesión involuntaria, si el ajuste de los bancos centrales se pasa de frenada. Tras, prácticamente, un año de rally inflacionario, ya empiezan a aparecer indicadores que apuntan a que los precios, por lo menos, han tocado techo. El precio de semiconductores, de fertilizantes y de contenedores se ha convertido en los indicadores adelantados de cómo va a evolucionar la inflación. Los tres han comenzado a caer. Como cualquier materia prima, los procesadores tienen su propio mercado en el InSpectrum de Taiwan. Los chips fueron los primeros bienes en verse afectados por los cuellos de botella. Ya antes del covid, la cadena de suministro caracterizada por su rigidez se estaba viendo tensionada por la creciente demanda de los coches eléctricos. Con los confinamientos y el cierre de las fábricas en Taiwán y Corea del Sur; el mercado colapso. Lo siguiente fue una demanda que desbordó la capacidad de fabricación de chips, coincidiendo con las aperturas de las economías. Los precios subieron espectacularmente. El mercado está volviendo poco a poco a la normalidad. El índice de procesadores DRAM, que son utilizados desde en ordenadores a lavavajillas, retrocede un 14% respecto a los niveles de hace un año. Ya en el primer trimestre del año, el negocio de procesadores en todo el mundo había retrocedido un 4%, respecto a finales de 2021, hasta los 24.000 millones de dólares. La razón principal del descenso está en la inflación del mercado, el debilitamiento de la demanda y el estallido de la guerra en Ucrania, según TrendForce. La evolución de los precios de los fletes ha sido durante estos meses uno de los mejores indicadores para observar si mejoraba el transporte marítimo y, por ende, las cadenas de suministro. El índice Drewry Shipping Index, que indica el coste medio de los fletes de contenedores de 40 pies de siete rutas marítimas, ha bajado un 26% desde los máximos históricos de septiembre de 2021. El elevado precio de las materias primas provocó que se disparara el coste del comercio en vías marítimas. El precio de muebles y de casi cualquier producto exportado de Asia depende del coste del transporte. También experimenta un gran retroceso el Índice Báltico Seco, que calcula el precio medio de lo cargamentos a granel de cualquier materia prima, del 54% desde los máximos de octubre de 2021. Detrás del incremento del coste del transporte, está la crisis energética por el rally del precio del petróleo, carbón y gas; que se han ido retroalimentando y agudizando con Rusia cortando el suministro. También, fue el motivo para que creciera exponecialmente el precio de los fertilizantes, que termina siendo determinante para que se encarezcan los alimentos. La fabricación de fertilizantes sintéticos necesitan un gran uso intensivo de energía. Por suerte, los precios de los fertilizantes de América del Norte están un 24% por debajo de su máximo histórico en marzo. "Si bien la inflación en algunas partes del mundo aún no alcanza su punto máximo, al menos están surgiendo algunas señales de que es posible que no estemos muy lejos en términos de un punto de inflexión en el que comenzamos a ver que la tasa de inflación anual comienza a bajar", señala Khoon Goh, jefe de investigación de Australia & New Zealand Banking. Precisamente hoy, el Banco de la Reserva de Australia (RBA, por sus siglas en inglés), ha subido tipos de manera agresiva, pero espera que ya el próximo año baje del 3%. Actualmente, los precios se sitúan al 4,8%. "A medida que se resuelvan los problemas mundiales del lado de la oferta y se estabilicen los precios de las materias primas, se espera que la inflación se modere, el aumento de las tasas de interés de hoy ayudará con el regreso de la inflación al objetivo con el tiempo", ha comentado Philip Lowe, gobernador del RBA. El país arrastra el impacto de inundaciones en los campos de cultivos a principio de año, una circunstancia que no esperan que se repita a medio plazo. Otro factor importante que puede ayudar a relajar la tensión en los precios mundiales está en China. Los precios a la producción en el gigante asiático alcanzaron sus máximos históricos a finales de 2021. Desde entonces no han parado de bajar. Teniendo en cuenta que China es la fábrica del mundo, cualquier ascenso en los costes de producción se traslada al resto de países, vía exportaciones. China puede provocar un shock deflacionista Además, se está produciendo una desaceleración en la economía de China que se traducirá en un shock deflacionario para la demanda de toda la economía global. Es más probable que sea más significativo en los precios de las materias primas. China es el principal exportador de muchas de ellas, desde metales a alimentos. Bloomberg Economics calcula que una desaceleración de 1 punto porcentual en la producción industrial china puede reducir hasta 5 puntos porcentuales los precios mundiales del petróleo. China es el mayor comprador mundial de mineral de hierro y representó el 40% de la demanda mundial de cobre en 2020 y hasta el 30% de níquel, zinc y estaño. Hay más motivos para pensar que la inflación va a dejar de apretar en los próximos meses. Por un lado, el ajuste monetario a nivel global tiene que comenzar a tener efecto en los precios. La subida de tipos tiene que liberar el exceso de stock, que las compañías habían acumulado ante el crecimiento del consumo, metiendo presión a la baja sobre los precios. WalMart y Target han indicado recientemente que sus inventarios se sitúan en niveles récord. Los PMI en Europa también apunta hacia elevados inventarios. El efecto base en los precios también debería empezar a notarse. La inflación se mide en tasa anual y su foto fija en una escalada de precios sale bastante desfavorecida, y más si coincide en plena pandemia, con un desplome de la demanda y de los costes. Este efecto tiene que ir despareciendo en los próximos meses.

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