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TRAS LAS ENCUESTAS, EL ANÁLISIS SOBRE LAS ELECCIONES EN CANTABRIA

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TODO INDICA que Miguel Ángel Revilla ganará para su formación política, el PRC, las elecciones autonómicas  del domingo 26 de mayo. Ante su retirada política tras estos comicios –al final de la nueva legislatura estará a punto de cumplir los ochenta años- la ciudadanía le recompensa con su victoria en las urnas, situándose como el dirigente del primer partido en votos en la comunidad cántabra en elecciones autonómicas.

Pero esta victoria no significa que las cosas vayan mejor para él y su opción política. En la legislatura que finaliza tuvo un partido –el PSOE- dividido y con tan solo cinco escaños, recibiendo no obstante, una gran compensación, desde la presidencia del parlamento, varias consejerías, incluida la vicepresidencia, senador autonómico y la alcaldía en municipios importantes como Torrelavega, Camargo o Piélagos, por el pacto municipal. Es decir, el PRC de Revilla compensó con creces a un PSOE con los peores resultados de su historia.

Ante la nueva legislatura, Revilla además de encontrarse con un interlocutor más difícil –Pablo Zuloaga, hombre de confianza de Pedro Sánchez y secretario general del PSC-PSOE- y al que ha despreciado desde el mismo momento que ganó las primarias, se las tiene que ver con un PSOE más fuerte en Cantabria, que representa con creces más poder que una presidencia autonómica lograda a través de un pacto o coalición.

El PSOE puede gobernar los tres ayuntamientos más importantes de Cantabria –Santander, Torrelavega y Camargo-, al tiempo que contar con siete diputados –si nos atenemos a las encuestas-, hecho que para investir a Revilla le reportaría (a cambio) la presidencia del Parlamento, la vicepresidencia del Ejecutivo y varias consejerías. En esta situación, el PSOE lograría un poder que no tuvo siquiera en tiempos de Felipe González, ya que habría que añadir dos diputados y tres senadores nacionales; la Delegación del Gobierno, directores provinciales y, sobre todo, RTVE.  Más o menos, lo poco más que no obtendría de las elecciones estatales (por citar, un diputado), lo lograría con creces en poder regional-autonómico.

Es evidente que Revilla sabe negociar y que no se dejará comer fácilmente el tarro. Pero también es cierto que Zuloaga ha sumado varios desplantes y que no se va a dejar engatusar.

La amenaza de Revilla de abrirse a pactos con el PP y Ciudadanos, sin Vox, es una estrategia que se cae por su propio peso. Así, si  ha estado vendiendo durante varias semanas el valor de un diputado nacional del PRC en Madrid, es evidente que no le sumará a la derecha  (que no toca gobierno) sino a la izquierda de Sánchez, que es el que cuenta con los presupuestos y los dineros públicos.  Es decir, los pactos en Cantabria están escritos y es Pedro Sánchez el que manda tanto en Zuloaga como en Revilla.  Si Revilla no pacta con Zuloaga, ya sabe lo que le espera cuatro años de zanahoria, precisamente los últimos de la gobernación de Miguel Ángel Revilla. No hace falta explicar más.  

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