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BIEN POR EL BANCO CENTRAL EUROPEO

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En la reunión de este jueves, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha tomado importantes decisiones de política monetaria, entre ellas mantener los tipos de interés, pero también ampliar su programa de compra de deuda.

En concreto, el programa de compra de emergencia pandémica (PEPP) por la crisis del coronavirus se incrementará en 600.000 millones de euros, llegando a un total de 1.350 millones. "En respuesta a la revisión a la baja relacionada con la pandemia de la inflación en el horizonte de proyección, la expansión del PEPP facilitará aún más la postura de la política monetaria general, apoyando las condiciones de financiación en la economía real, especialmente para las empresas y los hogares", informó su nota oficial.

El BCE también añadió que estas compras continuarán realizándose de manera flexible a lo largo del tiempo para evitar los riesgos para la transmisión fluida de la política monetaria. El programa se extenderá al menos hasta finales de junio de 2021. Los pagos de capital que venzan de los valores adquiridos bajo el PEPP se reinvertirán al menos hasta finales de 2022.

Y como comentábamos al principio, los tipos de interés en las principales operaciones de refinanciamiento y las tasas de interés en la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito permanecerán sin cambios en 0.00%, 0.25% y -0.50% respectivamente.

LA EUROZONA HA TOCADO FONDO

La principal institución monetaria de la zona euro que preside Christine Lagarde ha decidido en su reunión telemática aumentar de forma "unánime" en 600.000 millones de euros adicionales el plan de estímulos del BCE para combatir la crisis del coronavirus que nació el pasado 18 de marzo con una dotación de 750.000 millones de euros. Este importe es 100.000 superior a lo previsto por el consenso del mercado. De manera que el BCE destinará un total de 1,35 billones de euros a las compras de deuda de emergencia para luchar contra la crisis ocasionada por el coronavirus.

Asimismo, el PEPP estaba previsto que se usara a lo largo de este año de "forma flexible" (matización que hoy ha repetido Lagarde) en la compra de bonos públicos o privados, préstamos y pagarés, pero hoy el BCE ha prolongado su vigencia seis meses más, "al menos hasta junio de 2021 o hasta que termine la crisis del coronavirus", ha indicado Lagarde para añadir que el PEPP "es el mejor instrumento en este momento y es un programa muy exitoso".

Reinvertirá la deuda comprada

Otro dato importante que ha dado el BCE es que reinvertirá la deuda que vaya venciendo comprada bajo el paraguas del PEPP, como mínimo, hasta finales de 2022. Esto significa que esos 1,35 billones de deuda que comprará con su programa anticoronavirus hasta junio de 2012 saldrán de circulación durante un tiempo. Además, las reinversiones dan al banco central más tiempo para volver a converger hacia la clave de capital, algo que se traduce en flexibilidad para comprar deuda o pagarés de los países más perjudicados por la pandemia, como ha hecho hasta el momento en el caso de España o Italia.

La francesa se ha mostrado contundente respecto a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán que falló en contra de los programas de compra de deuda soberana del BCE liderados por Mario Draghi entre 2015 y 2018. Lagarde ha recomendado al Constitucional germano leerse las actas de la reunión de hoy para comprobar que "sus estímulos son proporcionales" y ha confiado en que se llegue a una solución para que nunca se ponga en duda la independencia del organismo monetario europeo ni la primacía de la Ley europea.

Por otro lado, Lagarde ha reiterado la disponibilidad de la entidad que preside a usar "todas las herramientas que sean necesarias" para cumplir su mandato y hacer que la política monetaria de la entidad se transmita sin dificultades a todos los rincones de la eurozona. Asimismo, ha reiterado la disposición del BCE para ajustar sus instrumentos en función de las necesidades. La francesa también ha dado la bienvenida al fondo de recuperación propuesto por Bruselas y dotado con 750.000 millones de euros.

Sin embargo, no ha habido ni una palabra sobre el tratamiento de los bonos conocidos como 'ángeles caídos' (fallen angels) dentro de los diversos programas de compra de activos. Lagarde ha confirmado que es algo que no han discutido en la reunión de hoy, por lo que no ha aclarado, en contra de lo que se esperaba, si estos bonos de las entidades que han perdido su estatus de grado de inversión por la crisis y han sido degradados a categoría 'basura' serían elegibles dentro de los diversos programas de compra de activos o no. A día de hoy acepta los 'high yield' como colateral de la banca para las inyecciones de liquidez pero no para beneficiarse de las compras de deuda del BCE.

El BCE tampoco ha acometido cambios en su programa de compra de activos normal (APP). Por lo que seguirá comprando 20.000 millones netos, aunque hasta final de año dispone de una potencia de compra adicional de 120.000 millones, a distribuir de forma mensual según considere. El Consejo de Gobierno ha subrayado de nuevo que estas compras durarán tanto tiempo como sea necesario para reforzar el "impacto acomodaticio" de sus tipos de interés y que terminarán "poco después" de que el BCE comience a elevar el precio del dinero.

En lo que respecta a la política monetaria ordinaria del BCE, los tipos de interés se mantienen sin cambios en el mínimo histórico del 0%, al igual que la facilidad de los depósitos, que continua en el -0,5%. y la facilidad de préstamo en el 0,25%.

"Contracción sin precedentes"

Hoy además, como cada tres meses, la institución monetaria ha actualizado sus previsiones de inflación y crecimiento a tres años vista. y ha dado un vuelco a las anunciadas en marzo debido a que la Unión Europea sufre su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial después de haber quedado virtualmente paralizada por la pandemia del coronavirus.

En primer lugar, Lagarde ha advertido de una "contracción sin precedentes" en la zona euro cuyo Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo un 3,8% en el primer trimestre del año, aunque asegura que ve una "tibia" mejora tras haber "tocado fondo", de manera que ve un rebote en la actividad de la zona euro a partir del tercer trimestre y a medida que se levantan las medidas de confinamiento, aunque la velocidad y escala del rebote "siguen siendo inciertas". Además, la francesa advierte que los riesgos se están inclinando a la baja.

Así, el BCE ha planteado tres posibles escenarios para enfocar sus proyecciones macro. Dentro de su escenario base prevé que el PIB de la zona euro caiga un 8,7% este año, un dato que se ajusta a la horquilla dada la semana pasada por Lagarde, que advirtió que podría caer entre un 8% y un 12%. En 2021 la economía rebotaría hasta el 5,2%, para moderarse al 3,3% en 2022. Estos datos suponen un vuelco para el dato de este año, pero una revisión al alza de 3,9 puntos porcentuales para 2021 y de 1,9 puntos porcentuales para 2022.

Asimismo, el deterioro de la economía y la caída de la demanda y de los precios de la energía han llevado al banco central a revisar a la baja sus estimaciones de inflación hasta el 0,3% en 2020 (desde el 1,1% pronosticado en marzo) y el 0,8% en 2021 (desde el 1,4% previo), mientras que para 2022 prevé que los precios subirán un 1,3% (desde el 1,6% anterior). El BCE también ha indicado que la inflación permanecerá débil durante el resto del año y que se esperan más caídas en los próximos meses.

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