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Crespo de Lara presenta hoy el libro "Historia de la Prensa de Torrelavega"

La primera imprenta implantada por Bernardo Rueda mediante el apoyo económico de ilustrados liberales (1873) se estableció en la Villa de Torrelavega

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Crespo de Lara presenta hoy el libro "Historia de la Prensa de Torrelavega"
20-12-2021
HOY, MARTES, 21 de diciembre (19,30 horas), en la CASA DE CULTURA DE TORRELAVEGA, se presenta el libro TORRELAVEGA, HISTORIA DE SU PRENSA, con participación de PEDRO CRESPO DE LARA, recientemente galardonado con la ESTELA DE ORO DE LAS LETRAS DE CANTABRIA que concede la Sociedad Cántabra de Escritores. A continuación se presenta una breve reflexión sobre sus contenidos.

Si el libro SEMBLANZAS TORRELAVEGUENSES del mismo autor está dedicado al recuerdo de quien fue un empresario modelo como GIL REVUELTA LAGUILLO, en esta ocasión se dedica esta obra al recuerdo de JUSTO ECHEVARRÍA LAGUILLO, fuente oral de gran valor para construir la historia local de los últimos setenta años.

BERNARDO RUEDA, PRIMER IMPRESOR.

En el último tercio del siglo XIX, gracias a la primera imprenta implantada por Bernardo Rueda mediante el apoyo económico de ilustrados liberales (1873) se estableció en la Villa de Torrelavega, la prensa escrita local comenzó a ser intérprete, vocera y motor de los grandes acontecimientos acaecidos en la Villa, que fue Ciudad a partir de enero de 1895. Se trata del más grande acervo histórico que existe, imprescindible para conocer y entender nuestra evolución en el curso de los dos últimos siglos, ya que como se ha dicho “escribir la historia de la prensa es escribir la historia de la Historia”. Otra reflexión, ésta del historiador Celso Almuiña (1943), es oportuna como introducción a este estudio: “La prensa concebida como medio de comunicación de masas es posiblemente la creación más original y fecunda de todo el siglo XIX y el motor desencadenante de toda una serie de transformaciones de la centuria de la revolución industrial y política”.
Se puede afirmar que la prensa es reflejo de cómo es la comunidad en la que nace, no sólo por las noticias y comentarios que son publicados, sino también porque la publicación en sí puede decir mucho del lugar en el que surge y se desarrolla. Es, por tanto, historia del ámbito local, una pieza muy valiosa, especialmente cuando el investigador carece de otras fuentes directas, si bien no debemos considerar la misma como una fuente histórica, más aún cuando se trata de cabeceras –muchas- que se editaron con un carácter de intencionalidad política y partidista.
Uno de los principales problemas con los que nos vamos a encontrar en este estudio es que no todas las cabeceras de la prensa local se conservan en su totalidad, de ahí que instemos ante todo en la necesidad de ampliar los fondos periodísticos, unos de difícil o imposible recuperación pero otros en manos privadas que no se han explorado suficientemente en cuanto a su incorporación.
En Torrelavega la llegada de la imprenta coincidió con el tiempo de un año de la I República y, de inmediato, con la etapa política conocida por la de la Restauración con la vuelta al trono de los Borbones, tras la Monarquía fallida de Amadeo de Saboya. Dos años después de la instauración se aprobaba la Constitución de 1876, “destinada a reforzar el orden pública, a controlar la prensa y la libertad de expresión y a reconciliarse con las posiciones de la Iglesia”, aspectos en los que coinciden los estudiosos de este tiempo político.
En el último tercio del siglo XIX exista un importante nivel de cabeceras y hasta el final de la II República aproximadamente, tengamos una larga etapa de más de medio siglo de publicaciones de todos los colores: independientes (pocas), políticas, satíricas, económicas y confesionales.
Son muchos los pensadores que consideran al periodismo como el gran descubrimiento en el desarrollo del siglo XIX. Entre quienes así opinan destacamos a Emilio Castelar (1832-99), brillante orador y uno de los presidentes de la I República, cuando afirmó que podía comprender sociedades sin máquina de vapor, sin telégrafo y sin las mil maravillas de la industria moderna, “pero no comprendo una sociedad sin ese libro inmenso de la prensa diaria, en la cual se registran, por una legión de escritores que debían ser sagrados para los pueblos, nuestras angustias, nuestras vacilaciones, nuestros temores y los grados de perfección que vamos alcanzando en la obra de realizar un ideal de justicia sobre la faz de la tierra”.
Por su parte, el escritor Benito Pérez Galdós (1843-1920) que tanta presencia tiene en la historia santanderina de finales del XIX y comienzos del XX, con una estrecha vinculación a los periodistas liberales más destacados de este tiempo, reconocía haber utilizado frecuentemente el Diario de Avisos de Madrid al que describía como “mina inagotable para sacar noticias del vestir, del comer, de las pequeñas industrias, de las grandes tonterías, de los placeres y diversiones, de la supina inocencia de aquella generación”, que se complementa con otra expresión, ésta de Mariano José de Larra (1809-37), que calificó al periódico como “grande archivo del conocimiento humano” señalando el camino de la utilización de la prensa como fuente para la reconstrucción histórica.

El análisis sobre la evolución de esta prensa queda para el acto de mañana, 21 de diciembre, en la Casa de Cultura de Torrelavega.