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El día que Martín Piñera se vistió de amarillo en la Vuelta Ciclista a España

Fue en 1968 tras ganar la etapa Benidorm-Almansa de 167 kilómetros, gran parte de los cuales los realizó escapado en solitario.

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06-07-2020
El día que Manuel Piñera salió vestido de líder en la Vuelta Ciclista a España de 1968, después de haber ganado la etapa del día anterior (02/05/1968) Benidorm-Almansa, de 167 kms., gran parte de los cuales los realizó escapado en solitario. El gran ciclista italiano Felice Gimondi, a la postre vencedor de aquella edición de la ronda española, declarará al final de la misma que debido a su descomunal potencia Martín Piñera hubiera sido -sin duda para él- campeón de mundo si hubiese tenido el apoyo y la confianza del seleccionador español.
 
REVUELTAS DE LA VUELTA: PIÑERA, EL VISIONARIO …
 
Lo perseguía hace días y por fin lo ha logrado. Este montañés de Cabezón de la Sal (1), es un obstinado, que a los 37 años bien cumplidos, empezó a tener sueños de gloria: Y pidió la baja del «Kas», en donde figuraba como corredor «comodín», para suplir bajas imprevistas y se enroló, en el modesto «Karpy» para dar rienda suelta a su gran afición al ciclismo. El cambio, era deficitario, porque en el equipo alavés, cobraba un buen sueldo y disfrutaba del afecto y la consideración de todos, pero Piñera, con buenos modos y refinada educación, les convenció a todos, contándoles sus esperanzas y sus ilusiones. Y partió hacia la gran aventura. Dejaba lo seguro por lo inseguro. Pero Martín, uno de los últimos románticos que ruedan por las carreteras de España montados en una frágil bicicleta (2), deseaba demostrar que un atleta robustecido por la fe tiene siempre las puertas abiertas al éxito. El dinero, no tenía importancia. Este invierno, derrochó quince mil duros en un crucero por los mares del Caribe, como un turista millonario, porque según expresión del propio Piñera, «el dinero si no es para gastarlo, no sirve para nada». Quería correr. Participar en todas las carreras, sin saltos ni puntos muertos. No a intervalos, como lo hacía en el equipo de Langarica. Se sentía fuerte. ¡Oirían hablar de él! Porque Piñera, haría lo necesario para lograrlo. Y lo ha conseguido en la ocasión más oportuna. Porque los extranjeros, nos estaban humillando con su dominio y sus victorias perfidiosas.
 
Lo había intentado muchas veces antes de hoy; en la Semana Catalana; en el Gran Premio de Estella; en la Bicicleta Eibarresa, pero siempre fracasaba cerca de la meta, después de haberse partido el pecho por las carreteras, durante un centenar de kilómetros. Pero Piñera, no desmaya nunca y después de sus fracasos, anunciaba simple y sencillamente que volvería a intentarlo. ¿Qué es, ¿un loco, o un visionario? Hoy atacó desde los primeros kilómetros de la etapa, sin importarle que habla dos puertos de cierta consideración en el recorrida, -La Carrasqueta y Albaida-, y, en general, el terreno era de sentido ascendente, puesto que de las orillas del Mediterráneo, hemos «recalado» a más de 700 metros de altitud. Martín, estaba dispuesto a soportar todos los sacrificios que surgieran en su camino. Y se dispuso a hacerlo, con la fe de un iluminado. Cada vez que le pasábamos para comprobar su estado de ánimo, nos dedicaba una sonrisa que surgía del fondo de su alma, como una mueca, pero nos daba a entender que tenía «cuerda» para llegar a Almansa y asombrar a todo el mundo con su fortaleza.
 
Puede decirse que en lugar de agotarse en el esfuerzo, se inspiraba con el sufrimiento. Y seguía pedaleando arrancando de las entrañas del frío metal, himno de victoria que le animaba a proseguir su calvario. Fue algo “muy grande”. La inyección que necesitaba el ciclismo español para emerger de su mediocridad actual. Y ha sucedido en el momento clave, cuando ya empezaba a ganarnos la desmoralización (3). Pero está visto, que mientras existan hombres de la raza de Piñera, que saben sonreír con beatitud, mientras se cuecen al fuego lento del agotamiento el ciclismo subsistirá con la fibra de siempre, porque a su alrededor se respira un olor de multitudes que no puede extinguirse...
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(*) Crónica realizada por teléfono y enviada desde Almansa el 02/05/1968 por el enviado especial de “El Mundo Deportivo” a La Vuelta Ciclista a España Juan Plans, y que será publicada en la edición de dicho periódico del 03/05/1968).
NOTAS
(1). El periodista se deja llevar por la creencia entonces generalizada, y aún hoy en día, de que Martín Piñera nació en Cabezón de la Sal (Cantabria), cuando en realidad nació en Riocorvo (Cantabria) el 03/06/1930 (y no el 03/06/1931) como así consta en el Libro de Registro de Nacimientos del Registro Civil de Cartes (municipio al que pertenece Riocorvo). A la edad aproximada de cuatro años Martín Piñera junto al resto de su familia se trasladarán a vivir a la villa cabezonense.
(2). Según me ha comentado el propio Martín Piñera, cuando se marchó del equipo Kas pidió que le diesen la bicicleta “una muy buena, italiana”, dice sin recordar la marca, y con ella comenzó a disputar carreras en el equipo Karpy. Quizá algún amante del ciclismo sepa qué marca era en el año 1967, el último que Martín Piñera corrió en el equipo alavés.
(3). Esta victoria de Martín Piñera fue conseguida en la 8ª etapa entre Benidorm y Almansa (167 kms.), y en la que se puso de líder de la Vuelta Ciclista a España. A esta le seguirían cuatro victorias consecutivas de corredores españoles (J. Mª. Errandonea, D. Perurena, R. Sáez y J. Pérez Francés), más otras dos alternas a cargo de E. Castelló y L. P. Santamaría. Martín Piñera también se impondrá la 18ª y última etapa de esta edición de 1968 entre Tolosa y Bilbao (206 kms.), ciudad en la que ya se había impuesto, también en la última etapa, en la VCE del año 1965.
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FOTO: M. Martín Piñera entrando vencedor en Almansa (archivo de Almansa)