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Gil Revuelta, referente de las PYMES del metal en los años 60 de Torrelavega

El prestigio de la empresa para la que trabajó con gran eficacia y honradez humana y técnica, lo fundamentó siempre en la calidad de sus profesionales, en mejorar y afianzar con sus enseñanzas, cuando era posible, la cualificación

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06-02-2021

NECROLÓGICA

 

En la imágen con el famoso escultor vasco, Agustín Ibarrola, cuando Calderería Ibérica realizó el Monumento a las Víctimas de Terrorismo ubicado en La Magdalena en Santander. 

Gil Revuelta, referente de las PYMES del metal en los años 60 de Torrelavega

Con la reciente muerte de Gil Revuelta Laguillo se puede decir que hemos perdido a la generación de audaces empresarios que en los años sesenta del siglo pasado crearon y fomentaron en Torrelavega la pequeña y mediana empresa  auxiliar de las grandes en una etapa irrepetible de industrialización en la historia de la ciudad, años en los que no existía paro sino empleo con posibilidades de encontrar y mejorar horizontes personales de desarrollo familiar. La ciudad y comarca  ya había demostrado su impulso y emprendimiento desde finales del XIX cuando comenzaron a crearse pequeñas empresas de zapatillas y calzado en general, que dieron fama y prestigio a Torrelavega en toda España hasta bien avanzado el siglo pasado. Los nombres de aquellos industriales, forjadores de futuro al frente de sus empresas, están en la mente de todos y con ellos tendremos siempre una deuda permanente.

Gil Revuelta, ya más cercano en el tiempo, fue uno de los continuadores de ese empuje industrial con los Landaluce, Martín, Arozamena, Vila, Cepisa, Germán Marcos, Montajes Basauri y otras pequeñas empresas que tuvieron en aquellos años sesenta un importante auge o fueron fundadas para aportar sus conocimientos y trabajo cualificado a las cuatro grandes (Solvay, Sniace, General, Real Compañía Asturiana de Minas), que en 1966 sumaban más de once mil empleos directos, sumándose en ese tiempo la presencia de ASPLA, fundada por Armando Álvarez. Una potente presencia industrial al que contribuían otras empresas señeras como Talleres Obregón, Casto Arce Echevarría o Ferretera Montañesa.

Gil Revuelta, nacido en 1934 en San Felices de Buelna, ejerció puestos de relevancia en la empresa corraliega Nueva Montaña Quijano desde una especialización bien ganada en la Escuela Técnica de Minas de Torrelavega, pero apostó por hacer algo más, crear trabajo y oportunidades con la fundación de Calderería Ibérica en 1966. El prestigio de la empresa para la que trabajó con gran eficacia y honradez humana y técnica, lo fundamentó siempre en la calidad de sus profesionales, en mejorar y afianzar con sus enseñanzas, cuando era posible, la cualificación.  Además, con otros empresarios sentó las bases para la creación de la Agrupación Empresarial del Metal, una de las primeras organizaciones empresariales a nivel regional en la que siempre se percibió el nervio torrelaveguense.

La especialización y el prestigio técnico de su empresa llevó a la misma a ejecutar encargos perdurables en el tiempo como el monumento  a las Víctimas del Terrorismo, proyecto del escultor  Agustín Ibarrola, que se encuentra en la península de La Magdalena, además de esculturas contemporáneas de Torrelavega que marcan el buen hacer técnico de sus profesionales y el carácter industrial de la comarca del Besaya. 

Pero comentadas algunas de las esencias empresariales de Gil Revuelta, no puedo olvidar las humanas. Gil fue un gran caballero, una de esas personas a las que ha gustado trabajar desde el silencio y la eficacia, consciente siempre de que el progreso sólo podía llegar a través del trabajo y las acciones positivas. En su importante haber tiene el haber creado, además, una familia que es continuadora de lo que él con inteligencia y sacrificio fue capaz de fundar y desarrollar. El afecto ciudadano se percibió el día que le despedimos con la tristeza en los ojos de todos, que fueron muchos los que asistimos al funeral y posterior inhumación en el cementerio de Cartes a pesar de la emergencia sanitaria que afrontamos.

Su legado, al igual que el de los empresarios de aquél tiempo, no debemos ignorarle porque nos jugamos el futuro de las próximas generaciones: ejemplaridad  y constancia. En ellas, Gil Revuelta Laguillo, nos marcó lo que fue su trayectoria humana y profesional. Todo un legado para recordar y continuar.

PEDRO CAYÓN RUIZ