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Invertir en psicología, humanizar la sanidad

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30-11-2020

El impacto de la Covid-19 y la posterior situación de aislamiento está siendo y va a ser enorme, tanto en materia sanitaria, como económica y social. Esta crisis sitúa a la ciudadanía en un escenario de incertidumbre sin precedentes, con elevados niveles de estrés, ansiedad y miedo por la salud y por la vida, además del riesgo de situación de pobreza y exclusión, los cuales afectarán gravemente a la salud mental de la población.

Según estudios recientes, una de cada cinco personas presenta o presentará un trastorno mental a lo largo de su vida en España, con prevalencias especialmente altas de problemas de ansiedad y de ánimo bajo o depresión. Estos problemas de salud mental están directamente interconectados con problemas de salud física y problemas de orden social, con lo que el surgimiento de unos puede dar lugar al agravamiento de otros tales como problemas económicos y laborales, conflictos de pareja y familiares o consumo de alcohol y otras sustancias. Por otra parte, en momentos de alta vulnerabilidad, la población general está a merced de posibles abusos por parte de pseudociencias varias.

Es el momento de que la sanidad pública diseñe un tejido de protección de una parte fundamental de la salud pública, así como del elemento esencial de la cohesión social, como es la salud mental, más allá del concepto del Trastorno Mental Grave (TMG). Hablamos por tanto en este caso de lo asociado con los Trastornos Mentales Comunes (TMC), los Trastornos Emocionales (TE) y el malestar social y personal que provocan las épocas de crisis económica y social. No podemos dejar que nuestros compatriotas sufran en la soledad de sus hogares estos problemas. Abordarlos a tiempo nos permitirá poder prevenir que se cronifiquen y empeoren, pudiendo llegar a desenlaces fatales, como es el suicidio, que tiene un peligroso aumento de casos en situaciones de crisis.

En esta línea, aplaudimos todos los movimientos voluntarios de psicólogos que se han volcado con la sociedad durante la crisis sanitaria, desde organizaciones colegiales, psicólogos del propio sistema de salud y servicios sociales, asociaciones y otros colectivos. No obstante, no es suficiente. El sistema público debe garantizar estos servicios, de manera que tenga continuidad y recursos suficientes para abordarlo durante la crisis, y después de la misma.

La atención de los Trastornos Mentales Comunes en Atención Primaria en nuestro país debe promoverse como medida de choque. Desde el año 2015, se han aprobado en los parlamentos autonómicos de siete comunidades autónomas españolas diversas Proposiciones No de Ley por la inserción de la figura del Psicólogo Clínico en Atención Primaria, para atender estos problemas de salud con terapias basadas en la evidencia. Distintos partidos y distintas ideologías unidos por la mejora de la sanidad pública. Desde Podemos hemos conseguido que este servicio se haga realidad en muchas comunidades autónomas y pondremos nuestro granito de arena para hacerlo una realidad en Cantabria. 

La Organización Mundial de la Salud también se ha manifestado al respecto instando a los gobiernos a no dejar de lado la atención psicológica, puesto que considera probable “un aumento a largo plazo del número y la severidad de los problemas de salud mental” por el “sufrimiento inmenso de cientos de millones de personas”, y los costes económicos y sociales a largo plazo para la población.

Invertir en psicología es humanizar la sanidad, es humanizar los cuidados, es humanizar la crisis, con empatía y escucha activa, con intervención profesional, desde el conocimiento científico y desde las terapias basadas en la evidencia científica.