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Juan Genovés o el abrazo permanente de la Transición

«Toda mi carrera fui inconformista, como todos mis compañeros. 'No te dejes engañar' era nuestro lema de lucha», dijo en una entrevista a este periódico.

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16-05-2020

Nunca tuvo vocación de profeta. Solo de artista, de ese oficio artesano que propaga el bienestar a través la cultura. Hace justo tres años, cuando el cuerpo señalaba la caducidad de la vida pero la mente estaba vigorosa, comentaba que su única preocupación era trabajar cada día en su estudio con calma y libertad. Ese anhelo que se dice rápido, pero que solo él y los de su generación saben lo que costó practicar.

Juan Genovés Candel falleció ayer en un hospital Madrid cuando faltaban quince días para que cumpliera los 90 años. Nació en València un 31 de mayo de 1930.

Artista muy metódico, se levantaba a pintar entre las 4 y las 5, en silencio, y luego se iba a dormir. Pintaba, paseaba y leía todos los días. Trabajador incansable, la muerte casi le pilla con el pincel entre las manos.

«El abrazo» o «La calle», son dos de sus obras convertidas en iconos, pero la obra de Genovés es mucha, variada y dispersa. Es bueno que el nombre de un pintor y de sus cuadros se conviertan en preguntas de concursos televisivos, aunque es de justicia recordar que fue un inconformista de primera hora, contrario a los cánones estéticos de unos profesores conservadores que «no tenían ni idea de lo que se llevaban entre manos».

«Toda mi carrera fui inconformista, como todos mis compañeros. 'No te dejes engañar' era nuestro lema de lucha», dijo en una entrevista a este periódico.

Explicaba que sus auténticos profesores fueron sus compañeros, la mayoría hijos de artistas falleros. Ese afán colectivo le llevó a formar parte de los equipos artísticos que revolucionaron el panorama cultural español -Los Siete (1949), Grupo Parpalló (1956) y Hondo (1960)-, donde se agruparon los artistas neofigurativistas

Luego buscó su espacio propio con un lenguaje pop de fuerte componente social, el precedente del realismo crítico que impuso el Equipo Crónica en la década de los sesenta. Genovés empieza entonces a pintar individuos aislados o multitudes, bien en planos estáticos o dinámicos. En esa época se perfila el protagonismo único de su obra: el drama colectivo de las personas contemporáneas.

Detenido

Afiliad0 al Partido Comunista, fue un militante activo en la oposición a la dictadura. Fue arrestado en 1976 tras pintar «El abrazo», un encargo para la campaña por la amnistía de los presos políticos antifranquistas. Estuvo ocho días detenido.

De aquel abrazo colectivo que creó para señalar la fuerza de la unidad se hicieron medio millón de copias. Pero el original acabó en manos de un coleccionista de Chicago. Y aunque el gobierno de Adolfo Suarez lo recuperó, cayó en el olvido. Estuvo muchos años en el almacén del Reina Sofía, hasta que fue rescatado cuatro décadas después para la conmemoración del 40 aniversario de la Constitución.

Fue entonces cuando se popularizó el óleo y se difundió como llegó aquella inspiración. Un día vio a unos niños abrazándose al salir de clase de un colegio, como hacen los futbolistas. Genovés era un reconocido seguidor valencianista, con número de abonado. Nació cerca de Mestalla y aunque vivía en Madrid siempre que podía se acercaba al estadio blanquinegro.

Pese al gran homenaje que recibió en el Congreso de los Diputados cuando se rescató «El abraza», mantenía su escepticismo sobre la «vulgaridad» de los políticos y advertía del aumento de la injusticia y la mentira.

El paisaje urbano fue su preocupación artística en los últimos años. Con una gama cromática de grises, azules y ocres provocó «espacios de la soledad». Un precoz visionario de los tiempos que vienen tras la pandemia.

El verano pasado inauguró su primera muestra «familiar» en el Centro Niemeyer de Avilés, junto a sus hijos Ana, Pablo y Silvia. La exposición se bautizó como «La unidad divida por cero», la describió como «un milagro de la fusión».

Obras inéditas

En las conversaciones recientes destapaba su desasosiego porque su obra estaba desparramada por los cinco continentes y en manos de coleccionistas privados. Aseguraba que unas tres mil obras suyas son inéditas, porque se habían expuesto solo una vez. Deseaba que hubieran más pinturas en València.

Con esa intención donó en junio de 2017 a la Academia de San Carlos «La calle», una obra que estaba en el Museo de Bellas Artes de València desde 1968. Tampoco estaba contento que «su» museo no tuviera el prestigio que merece por la falta de ideas de la política cultural.

Galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas (1984) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2005), Juan Genovés deja tras de sí un legado marcado por el compromiso político y la fe en el poder transformador del arte.