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La biblioteca en Tollo de Juan G. Bedoya: alternativas para la Cantabria vaciada

Se trata de un núcleo ganadero de no más de cien habitantes que sube su ganado al cercano puerto de Pineda.

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La biblioteca en Tollo de Juan G. Bedoya: alternativas para la Cantabria vaciada
01-09-2020

JUAN GONZÁLEZ BEDOYA, ex-director de Hoja del Lunes de Santander (1975-81) y periodista en El País hasta su jubilaciòn, ha construido en la casa de sus padres de Tollo, municipio de Vega de Liébana, una biblioteca en la que está clasificando varios miles de libros que durante toda su vida ha ido adquiriendo o ha recibido de autores para realizar la crítica literaria. El municipio de Vega de Liébana contaba en el inicio del siglo XX con 2.500 habitantes; hoy tiene alrededor de 750, lo que significa que iniciativas de este tipo -bien acompañadas de decisiones como la extensión y acceso a la red de internet- representan una alternativa para la Cantabria vaciada. 

Hemos asociado su nombre al de Hoja del Lunes ya que en este medio recibió ataques contra su integridad (quema en dos ocasiones de su vehículo) o el envío de una bomba a la redaccion del medio en la calle Cadiz de Santander.

Durante los primeros años de dirección fomentó la idea de una Cantabria autónoma desde la creación de ADIC en 1976 y llevó a las páginas del órgano de la Asociación de la Prensa numerosos casos de corrupción. En 1981 fue cesado por el bunker de la organización periodística.

En los años que fue director de Hoja del Lunes este medio ejerciò la libertad de información sin miedos ni cortapisas, a pesar de que la ley de prensa siguió vigente hasta diciembre de 1978. Por el contrario, los dos medios de prensa "provinciales" Alerta y El Diario Montañés desarrollaron cierto continuismo en una estrategia de no abordar los temas candentes de la actualidad.

Una vez retirado de la actividad diaria del periodismo, Juan Gonzalez Bedoya se ha ocupado de rehabilitar la vivienda de sus padres y, al mismo tiempo, construir una biblioteca en este lugar apartado de Liébana y Cantabria como es Tollo, un núcleo ganadero de 35 habitantes (INE, 2008), en gran mayoria ganaderos que suben su ganado al cercano puerto de Pineda. En Tollo le visitan amigos, muchos de ellos conocidos en el periodismo nacional y ya son algunos los autores que han citado que terminaron sus obras en este pueblo de Vega de Liébana.

Por el momento, Gonzàlez Bedoya está colocando los libros en las estanterías de la biblioteca que ha construido en el solar de sus antepasados. Más adelante, procederá a clasificar este importante patrimonio para disfrute no solo de él, sino de cuantos tengan interés por las letras y los libros en general. Con esta obra, Juan González Bedoya ha creado un faro de cultura y pensamiento liberal en una Liébana cerrada a innovaciones como la que comentamos. 

González Bedoya en estas últimas semanas ha mostrado su biblioteca a amigos y viejos compañeros de profesión. Hace unos días le visitaron en Tollo, Manuel Ángel Castañeda, ex-director de El Diario Montañés; Jaime de la Fuente, también lebaniego, redactor-jefe de Pueblo y subdirector en la etapa fundacional de Cinco Días, entre otras muchas actividades en el periodismo y José Ramón Saiz, colaborador en su día de Hoja del Lunes y académico C. de la Real Academia de Historia. 

TOLLO EN LA HISTORIA 

La localidad de Tollo es uno de los nombres con origen toponímico preindo-europeo, que encontramos en la comarca lebaniega. La primera noticia sobre es-te pueblo la encontramos en un documento fechado en el año 1052, donde se produce el amojonamiento y división de los términos de Piasca con los de Tollo, Tudes y Porcieda, con intervención de don Rodrigo, abad de Piasca, y de la abadesa doña Urraca.

En el año 1353, Tollo, pertenece a “Pero Gonçalez Oreion” y, en 1459, hay dos documentos importantes; el primero de ellos, está fechado el día 7 de junio, en la localidad de Tanta, donde se reunieron los procuradores de los concejos de la ledanía de Val de San Sebastián, Lebeña, Castro, Pendes, Tollo, y Viñón, y reforman las constituciones antiguas de toda la ledanía de Val de Cillorigo. Igualmente, se produce un requerimiento del prior de Piasca al alcalde de Liébana, con los Reales Privilegios del monasterio, para que hiciera guardar a los vecinos de Tollo, Dudes y Porcieda, su convenio sobre pastos que prendaban en su contravención a los ganados de Piasca. Será en 1477, cuando se demarcan la sierra y tierras de Tolloy Tudes.

En las ordenanzas concejiles, fechadas en el año 1591, no se permiten amancebados, ni tampoco ladrones, encubridores, ni personas de malos tratos. Para poder entrar una persona de vecino, se debía de dar fianzas de asistir los diez años conforme a la ley. Se miraba mucho por el cuidado del bosque, los huertos y las casas, no pudiéndose cortar ni encina ni enebro, ni brezo, en las dehesas de Tudes, y por haya ni roble, ni para carbón en ellas, debiendo plantar cada vecino anualmente en los términos del concejo, tres árboles de cerezal, nogal o manzanal, o cajiga.

Todos los vecinos debían sembrar, prohibiéndose entrar en huerto ajeno, a coger hortalizas u otro producto, sin licencia de su dueño. Si un vecino de Tollo pretendía vender su casa, tierra, prado, viña, etc, primero lo debía de hacer saber a todos sus vecinos sus intenciones; así mismo, si se prendía una casa, todos los vecinos del pueblo debían de contribuir a ayudar , llevando un madero y una tabla, para construir una nueva. vivienda. En relación con los viñedos, ningún vecino podía entrar, ni acarrear, ni vendimiar, sin haber echado el acarreo y la vendimia por el concejo, a repique de campana.

En el siglo XVIII, Tollo, tenía una población de 19 vecinos y 22 casas habitables. Se producía trigo, centeno, cebada, habas, arvejas, hierba y nueces. De condición noble eran ocho vecinos y el resto, eran del estado general. La iglesia parroquial, es un edificio que según los expertos pudo construir-se en el siglo XVI. Contiene imágenes de los siglos XVI y XVII. Es edificio de una nave con cubierta de madera y capilla mayor con bóveda de crucería. En el interior del pueblo, se encuentra la ermita de San Julián, de una sola nave.

El caserío de Naroba, se encuentra a orillas del río Quiviesa. La primera cita documental la encontramos en el Cartulario del monasterio de Santo Toribio, cuando aparece un pacto monástico, mediante el cual se forma un monasterio dúplice bajo la advocación de San Pedro y San Pablo de Naroba. El abad Argileto se pone al frente de los integrantes de la comunidad religiosa, alguno de cuyos miembros disponía de propiedades en la provincia de Palencia y en Asturias.

Debió de ser un monasterio de muy corta existencia,puesto que ya no conocemos ninguna escritura donde se le cite, a partir de la fecha de su fundación a principios del siglo IX. Naroba, se conoce documentalmente desde el año 1204, cuando María Martínez, dona al monasterio de Santo Toribio y a su prior don Martín, una heredad en Naroba. En las inmediaciones del caserío, podemos contemplar, junto a la carretera que conduce a Tolloy Tudes, varios ejemplares de olivo.(De la web municipal).