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La región que no construye es una región sin cimientos

Los constructores se atrevan ya a hablar de un 2020 malo, plano y sin empleo. Las administraciones han de demostrar, con hechos, que se equivocan.

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21-12-2019

Hasta que se inventó como nota de evaluación esa tontería colegial de que el alumno progresa adecuadamente, el balance de todo desarrollo quedaba suficientemente aclarado con tres palabras: bien, mal o regular.

Hoy, que se dan tantas vueltas a las cosas para negar la realidad o directamente mentir, es de agradecer que aún haya organizaciones empresariales que, con la extrema gravedad del momento industrial que vive Cantabria, hablen meridianamente claro. Merece citar en este adecuado proceder a los representantes de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria (ACP), que cada final de año se reúnen con los medios de comunicación para hacer público el balance del ejercicio, y de paso dar una opinión razonada sobre los intringulis de la crisis prolongada en el tiempo para la construcción cántabra.

Como edificar es avanzar y no hacerlo es quedarse atascado, sin cimientos claros, Gervasio Pinta, presidente de la acp, no puede ser más descriptivo al valorar el 2019 como malo para su sector, y vaticinar que el 2020 será un año “muy plano” y “en blanco” para ofrecer empleos.

Quién ha visto y quién ve a Cantabria respecto a la creación de nuevas infraestructuras en comunicaciones, principalmente carreteras, sin desmerecer la promoción  de pisos, porque en algún sitio han de vivir las nuevas generaciones, cuando puedan finalmente abandonar el hogar familiar, al ver una mínima posibilidad de  abonar una entrada para adquirir vivienda propia.

Los sueldos actuales no dan precisamente como para que la juventud sueñe. Pero si lo sectores que siempre han creado riqueza, como es el caso de la construcción, no remontan, pues se incrementará lo que los constructores locales ya exponen como principal problema colateral, que no es otro que la deslocalización de empresas en la región, para instalarse en comunidades vecinas como claramente es el rico y próspero País Vasco. Hace años que acudo a este encuentro con periodistas que organizan los constructores y promotores cántabros.

No me importa repetir, una vez más, lo que muy acertadamente demandan: que las diferentes administraciones, esencialmente la estatal y la regional, inviertan en infraestructuras de todo tipo.  En el recuerdo está que, en los peores años de la crisis económica, el Gobierno de España no fue suficientemente solidario con la situación cántabra. El tiempo pasa y las cosas siguen parecidas. De ahí que los constructores se atrevan ya a hablar de un 2020 malo, plano y sin empleo. Las administraciones han de demostrar, con hechos, que se equivocan.

Miguel del Río

Presidente del Club de Prensa