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Torrelavega ya no será confundida en las redes sociales con el Toro de la Vega en Tordesillas

Este hecho repetido varios años, generaba fuertes polémicas en las redes sociales donde algunos detractores calificaban de bárbaros a los vecinos de Torrelavega por mantener este festejo.

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13-09-2020

POR FIN, este martes (hoy) no se celebra el tradicional Toro de la Vega, que se ha venido repitiendo desde hace varios siglos en Tordesillas y que en los últimos años se citaba a Torrelavega como lugar de su celebración. 

Este hecho repetido varios años, generaba fuertes polémicas en las redes sociales donde algunos detractores calificaban de bárbaros a los vecinos de Torrelavega por mantener este festejo. Finalmente se aclaró que se celebraba en Tordesillas. 

Por ello, el puente medieval que salva el Duero y la vega cercana en Tordesillas (Valladolid), escenarios tradicionales del polémico encierro del Toro de la Vega, vivirán mañana martes en silencio. Durante años en el primer martes siguiente al 8 de septiembre se concentraba en Tordesillas toda la crudeza del debate sobre los festejos taurinos. El coronavirus le ha asestado un nuevo 'descabello' al polémico ritual.

Será la tercera muerte, aunque con métodos diferentes en los últimos cinco años. «La puntilla está dada desde 2015. Esto ya no es el Toro de la Vega sino soltar un toro en una vega, que no es lo mismo», rechaza el presidente de su Patronato, Enrique Carnero, en declaraciones a El Norte de Castilla. Aquel año, un cambio del Reglamento de Festejos de la Junta de Castilla y León, que prohibió la muerte de animales fuera de los cosos taurinos, acabó con una fiesta que algunas referencias remontan al siglo XIV. 

El morlaco salía de la villa, bajaba por el puente a toda carrera y, en cuanto entraba en el pinar se abría la veda para que lanceros a pie o a caballo lo asaetearan. Ganaba el que le asestaba el rejonazo definitivo. Después, recorría las calles del pueblo con la cola del animal colgada en la punta de su lanza convertido en héroe. «El torneo consistía en intentar matarle. Era un lucha de igual a igual y podía pasar de todo», insiste el presidente.

'Rompesuelas', un astado de 640 kilos, fue el último que en 2015 sacrificó su vida frente a cientos de lanzas. Aquel año, la tensión entre defensores de los derechos de los animales frente a los puristas de la fiesta alcanzó el paroxismo. Más de 25.000 personas fueron testigos de los insultos, agresiones y carreras que ni siquiera un amplio dispositivo de la Guardia Civil pudo reducir. Moría una tradición que solo permaneció suspendida entre 1966 y 1970 gracias a una ley franquista contra el maltrato.

Un estudio que acaba de publicar la revista científica 'Journal of Consumer Research' y que ha realizado un equipo de expertos de la Universidad Pontificia de Comillas concluye que «el Toro de la Vega pasó de ser una tradición a proteger a una práctica indeseable: una vez se había erosionado su legitimidad, la prohibición del torneo fue sencilla», explica una de sus autoras, Carmen Valor. Su equipo analizó, uno a uno, más de seis mil mensajes cruzados en redes sociales entre 2014 y 2016.

También en su autobiografía 'Manual de resistencia', el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admite que llamó a un 'reality' de Telecinco en 2014 para defender la causa animalista. Quería parar la derrama de votantes aunque eso supusiera dejar sin 'capote' al entonces alcalde de la villa, el socialista José Luis González Poncela. En Tordesillas, la defensa del Toro de la Vega era hasta entonces el único consenso entre sus políticos. 

La lucha sobre el terreno tuvo su continuidad en los tribunales con otra derrota sin paliativos de los tradicionalistas. En 2019, el Tribunal Supremo ni siquiera admitió a trámite un recurso municipal contra la sentencia del Tribunal Superior de Castilla y León que ratificó el nuevo reglamento regional de festejos.

El fin del sacrificio en el campo del Toro de la Vega ha sido «la punta del iceberg» que ha acabado con otras fiestas como el toro embolado (antorchas en los cuernos) de Fuentelapeña (Zamora) o el toro embolado de Astudillo (Palencia).

Tras este silencio de 2020, en la que podría ser la tercera muerte del Toro de la Vega, bien se puede afirmar que la polémica trasladada a las redes sociales y mencionando a Torrelavega, acaba con el fin del festejo que en Tordesillas parece asumirse.