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Vivir en Cantabria: cinco lugares donde comprar una primera o segunda residencia

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Vivir en Cantabria: cinco lugares donde comprar una primera o segunda residencia
28-10-2021

Hasta hace bien poco nos interesaba mucho - muchísimo - vivir en el centro de una gran ciudad, con la oficina cerca y todas aquellas comodidades que precisamos en nuestro día a día: comercios, centros educativos, hospitales, ocio… Las zonas verdes eran entonces un añadido interesante, pero que no pesaba tanto en la ecuación. 


El estallido de la pandemia por la COVID-19 cambió nuestras prioridades. Tanto es así que, lejos de sufrir los efectos de la crisis sanitaria, el sector inmobiliario ha experimentado un auge sin precedentes, alcanzando niveles de transacciones equilibrados con los datos pospandemia. 


En medio de este cambio de paradigma, el interés por las viviendas unifamiliares en España se disparó hasta un 64 % en 2020, según datos de pisos.com. En cambio, el crecimiento para la compra y alquiler de estudios cayó un -15 %. 


Buscamos viviendas más amplias, que tengan balcón y terraza, pero a ser posible, que dispongan de grandes espacios con jardín. O, en su defecto, que estén situadas en entornos naturales desde los que mirar la vida de otra forma, pero también poder conectarse para teletrabajar, claro. ¿Es Cantabria un buen lugar para hacerlo? Hoy te proponemos un viaje por los cinco lugares donde podrías comprar una primera o segunda residencia en esta comunidad autónoma. Y aunque es hermosa en su conjunto, hemos elegido zonas con puntos de interés irrenunciables. ¿Te animas a encontrar aquí tu lugar en el mundo? 



1. Valles Pasiegos, alejarse del mundanal ruido 


Las verdes cuencas de los ríos Pas, Pisueña y Miera huelen a naturaleza, pero también a gastronomía local. Los pastizales son tierra de terciopelo donde se gestan los grandes platos típicos de los Valles Pasiegos, porque la leche, la mantequilla y el queso son la base de buena parte de sus productos autóctonos.


Más allá de esto, que es oro para propios y extraños, están las aldeas, situadas en zonas poco transitadas, pero conectadas, exceptuando aquellas temporadas en las que puedan producirse grandes nevadas. Los principales núcleos de población son Liérganes, Villacarriedo y Selaya, poblaciones preciosas en las que encontrar casas a la venta con mucho encanto. Esta zona es muy recomendable para personas o familias que busquen tranquilidad y no se sientan abrumados por la sensación de aislamiento, especialmente si lo que buscan es una primera residencia para ocupar durante todo el año.  



2. Parque Natural de las Dunas de Liencres y Costa Quebrada, respirar en mar abierto


El Parque Natural de las Dunas de Liencres y Costa Quebrada es otro de los grandes paisajes naturales protegidos con los que puedes maravillarte en Cantabria. Tiene 1.700 hectáreas que se reparten entre los municipios de Piélagos, Miengo y Santa Cruz de Bezana. Situado en la desembocadura del río Pas, fue declarado Parque Natural en 1986 y lo conforman dos calas y dos playas de dunas, Valdearenas y Canallave, junto a una extensión amplísima de bosque de pino marítimo.


En este caso, es posible encontrar opciones habitacionales variadas, porque por esta zona hay urbanizaciones y pequeños núcleos de población que se combinan. Así, es posible adquirir tanto una casa unifamiliar como un apartamento a pocos kilómetros del litoral. Es un entorno perfecto para aquellos que necesitan huir de la profundidad de los valles y respirar en mar abierto. 




3. Pechón, esconderse en un paraíso 


Conocemos muchos lugares típicos de Cantabria y quizá Pechón haya pasado desapercibido ante nuestros ojos. Algunos creen que se trata de un paraíso escondido, porque de hecho, la Península de Pechón es uno de los pocos lugares en los que encontrar zonas de costa virgen. Un espacio auténtico que a veces puede llegar a transportarnos a un frondoso jardín amazónico. ¿O a ti no te lo parece? 


Entre la desembocadura del Río Deva y del Río Nansa se encuentran las playas más secretas de Cantabria, algunas de intrincado acceso. Tampoco hay que olvidarse de los miradores, que ofrecen a propios y extraños unas vistas en turquesa difícilmente igualables en otros lugares del país. Sea como sea, aquí puedes encontrar primeras y segundas residencias preciosas, rodeadas de naturaleza y lo mejor: a un paso del mar. 




4. Castro Urdiales, vivir en un pueblo marinero


Es normal que muchas veces tengamos la tentación de dejarlo todo y marcharnos con la música a otra parte a un valle inhóspito. Sin embargo, y como siempre ocurre, la virtud está en el término medio. Castro Urdiales es una ciudad pequeña que no llega a los 40.000 habitantes: les parecerá un pequeño pueblo marinero a aquellos que procedan de una gran urbe, con un Conjunto Histórico incomparable, declarado como tal en 1987. Y no es para menos. 


Sea como sea, este es un lugar mágico, de tradición ilustre, con una arquitectura popular muy característica, en la que predominan las balconadas de madera mirando al Paseo de Amestoy y, por tanto, al mar. La gastronomía local y la buena disponibilidad de servicios son solo dos poderosas razones para quedarse aquí, ya sea en vacaciones o durante todo el año. 




5. Cabárceno, disfrutar de la vida animal 


Podríamos haberte recomendado muchas más localizaciones, pero esta es nuestra última propuesta. Y está muy cerca de Penagos, junto al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, uno de los grandes puntos de interés turístico de Cantabria. Cerca de este hermoso paraíso natural se encuentran muchas localidades que siguen conservando su carácter rural, pero que no olvidan la presencia habitual de turistas. De ahí que en la zona se ubiquen muchos restaurantes, hoteles y pensiones. 


Este refugio es hogar de más de 100 especies de animales de todo el mundo que viven en semilibertad. Desde su organización trabajan para el desarrollo de programas de conservación y reproducción de especies en peligro de extinción. Así no es extraño encontrarse con un elefante africano, un gorila o un oso pardo. Sí, en el mismo corazón de Cantabria. ¿No es verdaderamente mágico?