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El déficit acumulado de la red estatal y autonómica de carreteras asciende a 157 millones de euros

Se trata de un informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC) sobre Necesidades de Inversión en Conservación 2019-20.

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30-07-2020

Tras tres meses de trabajo de campo, en los que un equipo de ocho evaluadores ha recorrido las carreteras españolas tomando datos de su estado de conservación, la Asociación Española de la Carretera (AEC) presentó el martes, 28 de julio, los resultados de su Informe sobre Necesidades de Inversión en Conservación 2019-2020.

En este estudio, Cantabria sale malpara a excepción del apartado de balizamiento, que encabeza con una nota de 8,8, cuando la media nacional es de 6,4, cerrando este rankin Galicia con un 5; en barreras de seguridad la nota cántabra es de 4,2 mientras que la media nacional es de 4,4, formando parte de las cuatro últimas autonomías con Castilla León, Castilla La Mancha y Asturias; en estado del firme alcanzamos una nota de 136, levemente por encima de la media nacional que es de 136, situándonos en la categoría de "deficiente", encabezando este ranking Extremadura con una nota de 182; en señalización horizontal la media nacional es de 5,4 y Cantabria obtiene 5,3 y, finalmente, en la necesaria renovación de 374.000 señales con un 72 por ciento del código caducado, obtenemos una nota del 4,3 mientras la media nacional se sitúa en 4,5. Según este informe serían necesarios 157 millones de euros para poner a cero el déficit acumulado en las carreteras cántabras. 

El estudio –que se realiza desde 1985- pone nota al estado en que se encuentran las redes viarias y cuantifica las necesidades de reposición de sus elementos más significativos: firmes, señalización vertical y horizontal, barreras de seguridad y balizamiento.

Los técnicos de la AEC han recorrido, examinado y calificado unos 3.000 tramos de carretera, de 100 metros cada uno, seleccionados aleatoriamente tanto en la Red de Carreteras del Estado como en la Red dependiente de las Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales.

En total, se han inspeccionado 3 millones de metros cuadrados de pavimento, 3.000 señales verticales de código, 900 kilómetros de marcas viales, 200 kilómetros de barreras metálicas y 20.000 elementos de balizamiento.

Durante la presentación del informe se ofrecieron, por un lado, datos comparativos y de evolución de los últimos años y, por otro, la inversión mínima que, según se desprende del estudio, sería necesario acometer en las redes estudiadas –estatal, autonómica y foral- para que éstas adquieran un estado de conservación adecuado.

El trabajo incluye, además, un “Indicador Territorial de Estado” o media ponderada entre la red estatal y la red autonómica, que ofrece una comparativa de la situación en que se encuentran las carreteras que discurren por las distintas regiones del país.

La investigación de la Asociación Española de la Carretera tiene su origen en las Campañas de Inspección Visual de la Red Viaria que la entidad comenzó a realizar en 1985 con el objetivo de conocer el estado de la pavimentación y del equipamiento, así como de estimar la inversión mínima necesaria para alcanzar niveles de servicio adecuados. En la serie estadística recogida en los resultados del presente informe, se observa cómo en el año 2001 la conservación de la red viaria aprobaba holgadamente el examen periódico de la AEC, para llegar a situarse en 2019, veinte años después, rozando el muy deficiente. Darle la vuelta a esta situación requiere una inversión mínima de 7.463 millones de euros, cantidad en la que la Asociación cifra el déficit que acumula el mantenimiento del conjunto de las infraestructuras viarias del país y que se reparte, para las redes del Estado y Autonómica y Foral, como sigue:

• 2.376 millones en la red que gestiona el Estado, la cual tiene una longitud de 25.000 kilómetros, y

• 5.087 millones en la que administran los gobiernos autonómicos y forales, que suma un total de 75.000 kilómetros.

Desde la última auditoría, realizada en 2017, las necesidades de conservación de las carreteras españolas se han incrementado un 5,7%, dando al traste con un tercio de su valor patrimonial en poco menos de una década. Una factura de 71.000 millones de euros que los españoles también habrán de asumir, y que se añade al aumento de las emisiones y al incremento en los consumos de combustible, que diversos estudios cifran en 1.200 millones de euros.

EL INFORME

Las carreteras españolas van de mal en peor. Así lo denuncia la Asociación Española de la Carretera (AEC) a la vista de los resultados de su último informe ‘Necesidades de Inversión en Conservación’, realizado durante el segundo semestre del pasado año y publicado ahora. Su conclusión principal es que la red nacional soporta el pavimento en peor estado de las últimas dos décadas, próximo a una calificación de “muy deficiente”.

El estado del firme es el factor, entre los analizados en este minucioso estudio, de mayor influencia en aspectos tan importantes como la seguridad o la eficiencia. Desde AEC también se tienen en cuenta otros criterios como las condiciones de la señalización vertical y horizontal, las barreras de seguridad (guardarraíles) y el balizamiento.

Para ello, los especialistas de AEC realizaron sobre el terreno la inspección de 3.000 tramos de la España peninsular (no fue posible completar el estudio en las islas a causa del confinamiento, mientras que los datos de Ceuta y Melilla resultan poco representativos por su limitada red), cada uno de ellos de 100 metros de longitud y que permite recoger, a través de 30.000 fotografías, información sobre tres millones cuadrados de pavimento, 3.000 señales de tráfico, 900 kilómetros de marcas viales o 200 kilómetros de barreras metálicas.

Y la situación no invita precisamente al optimismo. Desde 2001 hasta el pasado año el deterioro del firme de los tramos analizados (elegidos de forma aleatoria pero con representación de todos los tipos de vías y zonas del país) es constante y en la actualidad se encuentra al borde de una pésima calificación. El baremo de medida utilizado por AEC va de 0 a 400 con el siguiente escalado: 0 a 100 como muy deficiente; 100 a 200, deficiente; 200 a 300, aceptable y 300 a 400, bueno.

La calificación de la red de carreteras del Estado en 2020 es de 141 (11 puntos menos que en el análisis anterior de 2017), mientras que en las vías correspondientes a las comunidades autónomas y diputaciones forales la nota baja hasta 127 (antes 131). Como referencia, señalar que en 2001 estos valores fueron, respectivamente, de 238 y 211, es decir, en ambos casos la red obtuvo una calificación de aceptable.

Diferencias entre las comunidades

No menos preocupante resulta que  en algunas comunidades autónomas el deterioro es mayor, incluyendo una puntuación que entra en el terreno del ‘muy deficiente’. Es el caso de La Rioja y Aragón, ambas con las peores carreteras de España en el estudio 2020 con una calificación media de 93 que supone un retroceso respecto a 2017, cuando ya suspendían con dígitos de 92 y 100, respectivamente. También en esta ocasión Asturias se ha quedado por debajo de esta barrera del suspenso total, con una puntuación de 99 que, al menos, mejora el 94 de hace dos años.

En el extremo contrario, aunque siempre con calificación de ‘deficiente’ aparece Extremadura con sus 182 puntos, que le sirven para superar al País Vasco (178), la Comunidad Valenciana (164) y Murcia (142). Madrid (142) está por encima de la media del país, mientras Cataluña queda por debajo (126).

Lamentablemente, tampoco se pueden lanzar las campanas al vuelo en el resto de los parámetros evaluados por AEC, aunque en algunos de ellos la situación parece menos alarmante. En lo que se refiere a la señalización vertical, en este caso con puntuación clásica de 0 a 10, la red nacional aprueba con un 5 clavado, mientras que la autonómica se queda en un 4,4.

Mejor conservada está la señalización horizontal, con calificación de 6,2 y 5,1, respectivamente, mientras que se vuelve al suspenso en el estado de los guardarraíles: 4,5 para los nacionales y 4,4 para los autonómicos. El mejor resultado corresponde al balizamiento, que obtiene puntuaciones de 7,2 y 6,1, mejorando además la calificación de 2017.

Para Juan Francisco Lazcano, presidente de AEC, la tendencia resulta especialmente grave por el impacto que puede tener tanto en la seguridad vial como en el control de las emisiones contaminantes procedentes de los desplazamientos de vehículos: “Uno de cada diez kilómetros de carreteras de España presenta una situación muy deficiente, incompatible con una movilidad segura y sostenible. En concreto, se estima que el déficit de mantenimiento supone un incremento en las emisiones de CO2 de un mínimo de 25 millones de toneladas en una década”.

Lazcano afirma, además, que difícilmente las inversiones públicas en carreteras se incrementarán hasta satisfacer los 7.463 millones de euros que serían necesarios para su puesta al día, habida cuenta de otras prioridades que se vislumbran en el horizonte, como la sanidad, el desempleo, las pensiones o la lucha contra la desigualdad. En este sentido, desde AEC consideran imprescindible completar estas partidas con sistemas de pago directo por parte de los usuarios, una fórmula que creen ineludible como demuestra el hecho de que ya se aplique en 23 países europeos.

Indicador del estado del firme (de peor a mejor)

1. Aragón 93
2. La Rioja 93
3. Asturias 99
4. Navarra 108
5. Castilla-León 123
6. Galicia 126
7. Cataluña 126
8. Castilla-La Mancha 131
9. Cantabria 136
10. Andalucía 141
11. Madrid 142
12. Murcia 142
13. Valencia 164
14. País Vasco 178
15. Extremadura 182

Valor de calificación: 0-100: Muy deficiente. 100-200: Deficiente. 200-300: Aceptable. 300-400: Buena