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En Barcelona quieren que una estatua de Abraham Lincoln ocupe el lugar en la que estaba la de Antonio López, Marqués de Comillas

Este presidente americano reformó la Constitución en 1863 declarando la libertad de los esclavos.

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En Barcelona quieren que una estatua de Abraham Lincoln ocupe el lugar en la que estaba la de Antonio López, Marqués de Comillas
11-05-2022

El Periódico de Catalunya publicó hace unos días la idea de colocar la estatua de Abraham Lincoln en el lugar que estuvo hasta su retirada la de Antonio López, Marqués de Comillas. A través de un artículo ha sugerido esta posibilidad, teniendo en cuenta que el que fuera presidente americano abolió la esclavitud en 1863.

LA RETIRADA DE LA ESTATUA DE ANTONIO LÓPEZ

El Ayuntamiento de Barcelona retiró la estatua de Antonio López, que estaba en la Via Laietana desde el año 1884 ya que Francisco de Paula Rius i Taulet (el alcalde barcelonés de aquel entonces) decidió erigirla en su homenaje. De origen cántabro, López emigró sin apenas recursos a Cuba y regresó convertido en un gran potentado colonial y, en el año 1856, se instaló en Barcelona. Residía en el Palau Moja de la Rambla de Barcelona y destacó como mecenas artístico y cultural de la Renaixença, fundando emporios como el Banco Hispano colonial, la Compañía Transatlántica y la Compañía General de Tabacos de Filipinas. No obstante, y según algunos historiadores, Antonio López hizo fortuna en las Américas con el tráfico de esclavos. Por ese motivo, el ayuntamiento de Ada Colau consideró que estaba en deuda con todos aquellos que se han sentido ofendidos por la presencia del controvertido indiano y la retiró.

Cambiar estatuas y también nombres de plazas y de calles de las ciudades debería entenderse como un hecho absolutamente natural. Nuestras ciudades no tienen espacios suficientes para enarbolar nuestra historia colectiva, que va creciendo sin cesar. Por lo tanto, los nuevos símbolos (personajes ilustres o fechas significativas) tienen que sustituir a los antiguos, y los primeros que desaparecen son aquellos que, en la actualidad, ya no disfrutan de prestigio. Estos relevos se tendrían que llevar a cabo con naturalidad y relajación, o sea, comprendiendo que las varas de medir de nuestras actuaciones sociales son distintas según las épocas. Hace algunos años (pensemos en los campos de algodón del sur de EEUU), el esclavismo era la cosa más normal del mundo.

Una posible solución al tema Antonio López podría ser colocar donde estaba su estatua la de Abraham Lincoln, quien, en el año 1863, modificó la Constitución norteamericana declarando la libertad de los esclavos.

ADIÓS AL NEGRERO, TITULÓ EL PERIÓDICO

 

La expresión entre seria y de circunstancias que tiene la estatua de Antonio López parece la adecuada para un momento como este. El monumento al primer marqués de Comillas, Grande de España, naviero y traficante de esclavos en el siglo XIX, es el centro de una fiesta de despedida atípica, exenta de pena y de melancolía; al fin y al cabo, al señor López nadie lo quiere volver a ver por aquí. Los negreros no tienen cabida en esta ciudad, viene a decir el primer teniente de alcalde Gerardo Pisarello cuando toma la palabra, minutos antes del momento clave, el que ha congregado a un considerable público en las postrimerías de la Via Laietana: el breve vuelo de la estatua desde el pedestal hasta el remolque de un camión. No todos los días se ve algo así.

 

Es el tipo de acontecimiento donde la gente mira para arriba, como las exhibiciones aéreas o los incendios de edificios. Por supuesto los móviles, por supuesto las cámaras, por supuesto llevarse el momento. El dispositivo técnico incluye dos grúas, una para izar la escultura y otra para los operarios que ajustarán los arneses en torno a la estatua. La empresa contratada para el trabajo ha previsto el revuelo de medios y ha llenado con su nombre y su logotipo más superficies de lo que suele ser habitual en estos casos. Els Comediants amenizan la fiesta. Han infiltrado actores entre los operarios y llenado el perímetro de la celebración con puntuales espectáculos. Los Always Drinking Marching Band tocan música circense en el escenario. Todo lo mira Antonio López con su expresión seria y de circunstancias.

 

"Un acto de reparación"

 

“Este es un acto de reparación, reconocimiento y celebración. El esclavismo es de las peores cosas que ha creado la especie humana y ha causado un gran dolor. Es un acto de reparación para los vecinos que se sienten ofendidos por estos crímenes de lesa humanidad”, dice Pisarello. A la marcha de la estatua la preceden otros dos discursos, el de Ana Menéndez, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), una de las entidades que pedían la retirada, y el de la senegalesa Fatou Mbaye, de la cooperativa de manteros Diomcoop, significativo porque su autora sabe con toda probabilidad lo que es el racismo y ser su víctima. “El racismo no es innato, se aprende”, dice, y luego añade que todas las sociedades deberían combatirlo. Detrás de sus palabras se lee que sacar a Antonio López de la calle y confinarlo en un almacén es un acto de combate.