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Minorías organizadas, versus almas totalitarias, artículo de Alfonso del Amo

Ante esta situación no sorprende que broten como garbanzos todo tipo de grupúsculos, alcanzando notoriedad entre ellos los animalistas y los de la cosa ciclista que se caracterizan por tener un alto concepto de si mismos .

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Minorías organizadas, versus almas totalitarias, artículo de Alfonso del Amo
10-05-2022

 

 

Vemos en estos tiempos  minorías organizadas en torno a un interés  concreto emperradas diciendo a los ciudadanos como deben comportarse, asolando a la sociedad desde una auto otorgada  superioridad moral. Estas almas totalitarias y comportamiento de apache Mescalero, se aprovechan  de una sociedad mansurrona  como la española y de políticos acomodaticios para convertirse en auténticos depredadores de los contribuyentes. 

No cabe duda que tienen su mérito, son capaces con su impostada narrativa de convencer que esta les otorga derechos, y, como son derechos, las AA.PP, los contribuyentes en definitiva, tienen que satisfacerlos, pasando por encima de los derechos inherentes al ser humano : El derecho a la libertad, la vida y la propiedad.

Lo mismo que en la política los partidos clásicos pierden la importancia de los bloques preconstituidos, se asoman al escenario público nuevas categorías en base a proyectos únicos. Esto lo han entendido muy bien algunas minorías.

Hay que admitir la capacidad de estas minorías para presionar de diferentes maneras y trabajarse denodadamente su acceso a los medios, alcanzando una relevancia mediática que ni ellos ni sus causas son acreedoras.

Ante esta situación no sorprende que broten como garbanzos todo tipo de grupúsculos, alcanzando notoriedad entre ellos los animalistas y los de la cosa ciclista que se caracterizan por tener un alto concepto  de si mismos . Se ven estupendos.

La legión animalista en nuestro país  se está poniendo francamente inaguantable, desde la inaguantable pretensión de “humanizar” a los animales, hasta toda una panoplia de medidas que pretendiendo proteger a unos perjudican a los que producen actividad económica, asientan la población y mantienen el territorio. Es inadmisible que en nombre de los animales se pretenda acabar con la caza y su enorme servicio medioambiental, igual que no se puede soportar que se esté sometiendo a un estrés totalitario a los ganaderos que luchando junto a la naturaleza y una situación socioeconómica complicadisima, se vean ahora indefensos ante los ataques, algunos terroríficos, de buitres y lobos a sus cabañas sin que puedan hacer nada, ya que si defienden a sus animales una normativa inmoral e injusta, les puede causar graves consecuencias. Todo en buena medida por la presión que los urbanitas de salón y los animalistas conversos ,desconocedores de la situación real, ejercen sobre autoridades y opinión pública.     

Otra minoría, una de las más pelmas, son los de la bici, que en Santander han encontrado un momio con el Ayuntamiento dedicado a satisfacer cualquier melonada que se les ocurra dentro de un ecosistema que favorece su pulsión absolutista, en donde estos galeotes del bien común quieren imponer por donde debemos transitar los santanderinos, cuanto deben durar los semáforo y por supuesto ¡ que ante bicicletas sin matrícula, sin impuesto de circulación ni seguro, los automovilistas deben ser proscritos en su propia Ciudad. Esto ante el incompresible silencio de gasolineras, concesionarios, reparaciones, etc … que no reaccionan a los ataques que padece su propio sector.

Es característico de estas minorías, la selección adecuada de la institución u organismo que situarán bajo sospecha, pues saben muy bien que tendrán amplia cobertura de unos medio papanatas que no preparan ningún interés cuando se demuestre lo amañado de sus montajes.

Todo esto es posible porque existen gobiernos colaboracionistas y ciudadanos que miran a otro lado sin darse cuenta que cada vez que estas minorías totalitarias  se imponen  nos cuesta libertad y nos cuesta dinero.