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Luz de gas: la violencia psicológica invisible y sutil

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<p style="text-align: justify;">Dudar de la propia percepci&oacute;n y de los recuerdos, sentir inseguridad, tener baja autoestima, cerrarse en s&iacute; misma y tener dudas de&nbsp;s&iacute; misma: estas son las fases por las que suele atravesar una v&iacute;ctima de&nbsp;gaslighting&nbsp;o, su equivalente en castellano, luz de gas, seg&uacute;n Mireia Cabero, profesora colaboradora de los&nbsp;<a href="https://anws.co/cvHpe/%7Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%7D" target="_blank" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://anws.co/cvHpe/%257Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%257D&amp;source=gmail&amp;ust=1672905680866000&amp;usg=AOvVaw35VBtm7DJ0Kmxu1kieCO_B">Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la UOC</a>&nbsp;y directora de&nbsp;<a href="https://anws.co/cvHpf/%7Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%7D" target="_blank" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://anws.co/cvHpf/%257Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%257D&amp;source=gmail&amp;ust=1672905680866000&amp;usg=AOvVaw18iAM25aDvgzIPLxq81mC2">Cultura Emocional P&uacute;blica</a>. Aunque no est&aacute; esclarecido como constructo psicol&oacute;gico,&nbsp;hacer luz de gas se puede definir como la manipulaci&oacute;n de una persona a otra para que esta dude de sus percepciones, experiencias o comprensi&oacute;n de los acontecimientos, seg&uacute;n los expertos.</p> <p style="text-align: justify;">En la relaci&oacute;n entre v&iacute;ctima y&nbsp;gaslighter, "se produce un proceso lento y sutil de confusi&oacute;n por parte de la v&iacute;ctima, que cuestiona cada una de sus experiencias y recuerdos y, en contra, da m&aacute;s valor y prioridad al criterio ajeno". La luz de gas es un sutil modo de violencia psicol&oacute;gica, "una agresi&oacute;n m&aacute;s intencionada y consciente que inconsciente, que atenta contra la estabilidad emocional de la v&iacute;ctima", a&ntilde;ade Cabero. La persona agredida termina por disculparse con frecuencia, se culpa por no encajar (algo que necesita) y se esfuerza por ser bien valorada. Incluso "llega a silenciar las propias experiencias para no sentirse juzgada de nuevo, y&nbsp;le es dif&iacute;cil relacionarse con los dem&aacute;s y tomar decisiones".</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p><strong>As&iacute; es el perfil psicol&oacute;gico de quien hace luz de gas</strong></p> <p style="text-align: justify;">En la actualidad, los expertos tratan de delimitar las caracter&iacute;sticas de este tipo de violencia psicol&oacute;gica en el &aacute;mbito profesional. Por ejemplo, la Universidad de Michigan est&aacute; recopilando historias en&nbsp;<a href="https://anws.co/cvHpg/%7Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%7D" target="_blank" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://anws.co/cvHpg/%257Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%257D&amp;source=gmail&amp;ust=1672905680866000&amp;usg=AOvVaw2YtaIQ9hH3r3pGXG3OWGWt">The Gaslighting Project</a>, en el que se invita a las v&iacute;ctimas de este tipo de manipulaci&oacute;n a contar sus experiencias para descubrir las din&aacute;micas de dicho proceso.</p> <p style="text-align: justify;">Pero &iquest;existe un perfil de&nbsp;gaslighter&nbsp;o abusador mediante esta t&eacute;cnica de manipulaci&oacute;n? En palabras de Cabero,&nbsp;"se siente c&oacute;modo con el uso del poder, es egoc&eacute;ntrico, tiene dificultades para empatizar y se muestra inseguro ante el enfrentamiento a la adversidad". Tambi&eacute;n le resulta c&oacute;modo "mentir, negar, cuestionar, juzgar y generar malestar" en la v&iacute;ctima. Esa dificultad para la empat&iacute;a hace que cree en la otra persona "inseguridades sin sentirse culpable".</p> <p style="text-align: justify;">El concepto de luz de gas no es nuevo. De hecho, se populariz&oacute; a trav&eacute;s de la pel&iacute;cula&nbsp;Luz que agoniza&nbsp;(Gaslight&nbsp;en ingl&eacute;s), de 1944, que a su vez se bas&oacute; en una obra de teatro hom&oacute;nima en la que un hombre manipula la percepci&oacute;n de la realidad de su esposa y le hace creer que ha enloquecido. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1969, Russell Barton y J. A. Whitehead utilizaban este concepto en el &aacute;mbito de la psiquiatr&iacute;a en su art&iacute;culo "<a href="https://anws.co/cvHph/%7Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%7D" target="_blank" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://anws.co/cvHph/%257Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%257D&amp;source=gmail&amp;ust=1672905680866000&amp;usg=AOvVaw2F9bo5M8sE6WRiIkHjGh0S">The Gas-Light Phenomenon</a>", en el que&nbsp;explicaban c&oacute;mo parejas y familiares de pacientes los hac&iacute;an pasar por personas con patolog&iacute;as ps&iacute;quicas graves, y conclu&iacute;an que era importante analizar cada caso individualmente para comprobar que dicha enfermedad exist&iacute;a.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>La relaci&oacute;n de pareja y el entorno laboral, dos de los principales caldos de cultivo</strong></p> <p style="text-align: justify;">El &aacute;mbito familiar es uno de los m&aacute;s propensos a que se desarrollen estas din&aacute;micas de violencia psicol&oacute;gica, pero no es el &uacute;nico. "Se producen, por excelencia, en relaciones de poder y de dependencia emocional", indica Cabero, y "acostumbran a ser m&aacute;s frecuentes en relaciones de pareja y en determinadas relaciones profesionales". No obstante, estas pr&aacute;cticas pueden darse en el colegio (acoso escolar) y en el trabajo (acoso laboral), o llegar a ser institucionales y sistem&aacute;ticas, como explica la doctora Domina Petric en el art&iacute;culo "<a href="https://anws.co/cvHpi/%7Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%7D" target="_blank" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://anws.co/cvHpi/%257Bcce231e1-1395-4b05-a68a-fda7daf0b414%257D&amp;source=gmail&amp;ust=1672905680866000&amp;usg=AOvVaw3YCY-BUlokehPxFRpSo7EK">Gaslighting and the knot theory of mind</a>".</p> <p style="text-align: justify;">Al igual que en la pel&iacute;cula mencionada, la intenci&oacute;n del abusador que hace luz de gas es que la persona a la que manipula termine por perder la confianza en su propia manera de percibir la realidad. Al no ser violencia f&iacute;sica, es m&aacute;s dif&iacute;cil detectar las se&ntilde;ales, tanto para la v&iacute;ctima como para el entorno. Sin embargo,&nbsp;como sucede en cualquier tipo de maltrato, tambi&eacute;n deja secuelas, aunque no queden tan a la vista de todos. Algunos ejemplos ser&iacute;an la duda perpetua que tiene la v&iacute;ctima sobre el propio criterio y sobre s&iacute; misma, el hecho de que se cuestione su propia salud mental, una creciente inseguridad y desconfianza, una sensaci&oacute;n de indefensi&oacute;n aprendida y un bajo nivel de autoestima, as&iacute; como una dependencia emocional hacia el maltratador. "Si me valida, me aporta seguridad", precisa la profesora, y a&ntilde;ade que dicha dependencia es "mayor cuanta m&aacute;s desconfianza haya generado el maltratador en la v&iacute;ctima".</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><strong>Salir del c&iacute;rculo vicioso</strong></p> <p style="text-align: justify;">La&nbsp;relaci&oacute;n de codependencia&nbsp;que crea el&nbsp;gaslighter&nbsp;hace dif&iacute;cil romper ese v&iacute;nculo. "Necesitamos confiar en alguien que nos permita ver, con distancia, el proceso vivido", aclara Mireia Cabero. La experta destaca las cinco fases por las que atraviesa la relaci&oacute;n entre un manipulador y una v&iacute;ctima de luz de gas. "En primer lugar, el manipulador cuestiona la experiencia de la v&iacute;ctima. Despu&eacute;s gana poder en ese cuestionamiento, y tambi&eacute;n con respecto al criterio que aquella tiene de lo que percibe. La tercera fase consiste en suscitar desconfianza e inseguridad en la v&iacute;ctima, y en anular el criterio que esta tiene de lo que percibe que est&aacute; sucediendo. Como consecuencia, se hace m&aacute;s poderoso en la relaci&oacute;n con ella [cuarta fase] y, por &uacute;ltimo, genera dependencia en dicha relaci&oacute;n", explica. De este modo,&nbsp;el maltratador psicol&oacute;gico termina logrando que la v&iacute;ctima dependa de &eacute;l y pierda la capacidad de creer en sus propias opiniones.</p> <p style="text-align: justify;">&iquest;C&oacute;mo acabar con esa relaci&oacute;n y volver al punto de partida? Mireia Cabero da algunos consejos a las v&iacute;ctimas de luz de gas, una vez son conscientes de que su situaci&oacute;n, para poder mejorar su salida de esa experiencia: tomar conciencia de los procesos comunicativos con las otras personas y de lo que nos producen para&nbsp;distinguir, en esencia, una relaci&oacute;n sana de otra intoxicada&nbsp;por la manipulaci&oacute;n psicol&oacute;gica; en relaci&oacute;n con lo anterior, vivir en conexi&oacute;n con nuestra propia interioridad, con lo que nos hace sentir bien y mal de la relaci&oacute;n con otras personas; aumentar la confianza personal y&nbsp;sentirnos seguros de nosotros mismos, de nuestro autoconcepto y de nuestra autoestima;&nbsp;incrementar la confianza cognitiva en nosotros mismos, en relaci&oacute;n tanto con la propia intuici&oacute;n como con la fiabilidad de nuestros criterios, percepciones y experiencias;&nbsp;legitimarnos a nosotros mismos&nbsp;y tambi&eacute;n a nuestra verdad; defender y reivindicar el criterio y la opini&oacute;n propios; darnos el permiso no solo de pensar, sino tambi&eacute;n de sentir diferente;&nbsp;aprobarnos a nosotros mismos sin necesidad de que otra persona nos apruebe o nos valide; mantener siempre a las dem&aacute;s personas a cierta distancia, y, por &uacute;ltimo,&nbsp;contar con un amplio abanico de relaciones personales&nbsp;en lugar de centrarnos solo en una o en unas pocas personas.</p>


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