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Fallece el empresario asturiano Francisco J. Sitges, que tuvo el mando en los años 80 de la empresa AZSA de Reocín

El éxito de Azsa y su método metalúrgico eclipsó a la centenaria RCA, que entró en declive definitivo con la crisis de los 70 y fue adquirida por Azsa por una peseta en 1979.

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23-10-2020

Francisco Javier Sitges Menéndez (Arnao, Castrillón, 1929), impulsor, creador y dirigente principal de Asturiana de Zinc (Azsa) durante casi cuatro décadas, falleció ayer en Madrid a los 91 años, según informa el rotativo asturiano La Nueva España. Una de las empresas que estaban bajo su mando era la minera de Reocín, a la que acudìa con frecuencia para supervisar la marcha de la empresa. En aquellos años ochenta, uno de las hombres de su confianza en cuanto a las relaciones del Gobierno regional con la empresa de Reocín, fue Agustín Santarúa.

Sitges era miembro de la cuarta generación de una dinastía de directivos empresariales de origen menorquín vinculada a Asturias desde la segunda mitad del siglo XIX como responsables de la compañía minera y metalúrgica Real Compañía Asturiana de Minas (RCA), de capital belga. Segundo de los tres hermanos varones, su fracaso en los estudios de Ingeniería de Minas (la formación paterna) lo convirtió en el cabeza visible de la familia. Se licenció en Ciencias Químicas (como su bisabuelo) y esta especialización académica y sus posterior formación en Francia y Noruega le permitieron conocer las nuevas técnicas de la electrólisis para la producción de zinc que arrumbaron los métodos más caducos y costosos vigentes hasta entonces y que desarrollaba en Arnao y San Juan de Nieva la antigua RCA.

Su empeño fue capital para convencer a su padre, Juan Sitges y Fernández-Victorio, director de la RCA en España, y al accionariado belga para promover la constitución de una nueva factoría de cinc con los nuevos procedimientos. El veto del franquismo al predominio de capital extranjero en nuevas implantaciones fabriles forzó la constitución de una nueva sociedad con mayoría española, liderada por Banesto (banco tradicional de la RCA), el Banco Herrero y otros inversores. Asturiana de Zinc, S. A., promovida en 1955 y constituida en 1957, produjo el 5 de marzo de 1960 en San Juan de Nieva (Castrillón) el primer cinc electrolítico fabricado en España.

Sitges fue director de la factoría hasta 1969, director general de la empresa hasta 1981, consejero delegado durante los siete años siguientes y desde 1988 fue consejero delegado y presidente, tras ser respaldado por Mario Conde una vez que éste se hizo en 1987 con el control de Banesto, accionista de referencia de Azsa.

El éxito de Azsa y su método metalúrgico eclipsó a la centenaria RCA, que entró en declive definitivo con la crisis de los 70 y fue adquirida por Azsa por una peseta en 1979. Desde los años 60, Francisco Javier Sitges ya fue visualizado como el relevo de su progenitor al frente de la familia. En condición de tal fue presidente de la Cámara de Comercio de Avilés y de la Junta de Obras del Puerto de la ciudad, de la que dimitió por discrepancia con las directrices de Gonzalo Fernando de la Mora, ministro de Obras Públicas entre 1973 y1974.

Sitges participó en diversas filiales de AZA y RCA, como Explotación Minera Internacional, (Exminesa), constructora Concasa y otras, impulsó la profundización -frente al escepticismo general- de la mina de blenda de Reocín (Cantabria), promovió sin éxito proyectos de exploración aurífera en Asturias, fundó la editorial Ayalga (difusora de la cultura asturiana en la Transición), fue socio del restaurante madrileño Cuatro Estaciones, participó en la Corporación Industrial de Banesto y ejerció la vicepresidencia de Sniace.

Durante años desempeñó la tesorería de CEOE con José María Cuevas de presidente, desarrolló una gran relación personal con el rey Juan Carlos I y sirvió de enlace entre éste y Mario Conde.

Amante del mar, convirtió la empresa de bienes de equipo Mefasa, de la que controló el 60%, en constructor de yates de lujo para el rey y los financieros Mario Conde y Javier de la Rosa, entre otros. El desplome de Conde con la intervención de Banesto en 1993 arrostró la destitución de Sitges en 1994 al frente de Azsa, a la que había convertido en la mayor fábrica de cinc del mundo. Salió absuelto de su procesamiento por una de las piezas del caso Banesto pero aquel severo revés en 1998 le agravó la enfermedad que entonces se le diagnosticó.