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La Sierra de Liencres desde la ría de Mogro

La más antigua mención sobre la existencia de Mortera está recogida en un documento fechado en el año 816 y que trata de la donación del monasterio de San Julián, en “Mortaria” (1), al también monasterio de San Vicente de Fístoles

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13-09-2020
En el centro de la imagen La Picota, con la cima del Tolío a su izquierda, y el río Pas a sus pies, con las mieses del Barco de Boo y Mogro a ambos lados del mismo. Topónimo éste último que manifiesta el lugar del antiguo paso en barca del Camino de Santiago del norte.


La pequeña sierra costera de Tolío (también conocida como Sierra de Liencres) está enclavada en el extremo norte del municipio cántabro de Piélagos; se trata de una sucesión de collados y cimas que dibujan una gigantesca V cuyo vértice es el monte La Picota, que como su propio nombre indica tiene forma cónica. En el valle que forma y que está abierto hacia el este se encuentra la población de Mortera, de etimología un tanto discutida y que voy a aprovechar para exponer aquí una breve hipótesis, ampliando así las ya existentes.

La más antigua mención que se conoce de la existencia de Mortera está recogida en un documento fechado en el año 816 y que trata de la donación del monasterio de San Julián, en “Mortaria” (1), al también monasterio de San Vicente de Fístoles. La donación la realiza el conde Gundesindo, “Gundesindus comitis”, nombre de clara onomástica visigoda y al que se atribuye, sin datos fehacientes, familiaridad o parentesco con la casa del duque de Cantabria Pedro. Destacar que en una cueva de este macizo de Tolío denominada La Penas (descubierta en el año 2003) se ha localizado un yacimiento arqueológico correspondiente a varios enterramientos y en el que han aparecido restos de materiales de época visigoda que han sido datados entre finales del siglo VII y finales del VIII d. C., es decir, en pleno apogeo hispano-visigodo Cuatro años más tarde (820) y en una donación también a Fístoles, en este caso del obispo Quintila, se habla también de "Sancti Iuliani in Mortaria". Se da la circunstancia de que todavía hoy la iglesia parroquial de Mortera tiene la advocación de San Julián, lo que es un indicio con el que fundamentar que la Mortera de la que se habla en dichos documentos es ésta y no otra.

Dos son las hipótesis que se barajan acerca del origen del topónimo Mortera que aquí nos interesa. La primera apunta a que recibió su nombre por las características del lugar donde se encuentra emplazado el pueblo y que se asemeja a un "mortarium" romano, recipiente cóncavo que tiene un vertedor en la parte superior en forma de media caña. La segunda y que es la que acaso más adeptos tiene, plantea que es debido a su asentamiento es un lugar donde se depositan las aguas que corren ladera debajo de éste pequeño macizo, razón por la cual su significado vendría a ser “lugar de aguas muertas, estancadas”. Pero, yo planteo otra hipótesis; no es menos posible que su nombre pueda proceder del latín morari “morar”, moratera, “tierra por derecho de morada”, derechos acaso adquiridos durante las presuras que de estas tierras pudieron llevarse a cabo durante la repoblación en tiempos de los primeros “prínceps” cántabro-astures. La Sierra de Tolío y su área de influencia pudo tener tras la invasión árabe una importancia que es difícil de precisar, siendo quizá uno de los puntos más álgidos la época de Alfonso I, hijo del Duque de Cantabria Pedro y yerno de Pelayo y cuyo reinado se extendió desde el año 739 al 757. Fue éste rey, junto con su hermano Fruela, quien intensificó la labor de la Reconquista emprendiendo campañas devastadoras contra zonas ocupadas por los musulmanes y que motivó el incremento de población en las tierras de la vertiente norte de la Cordillera con la gente traída de la Meseta Central, provocando con ello la necesaria roturación de nuevas tierras y la fundación de nuevos pueblos y aldeas.

¿Fue Tolío una montaña sagrada?

Con todas las reservas que merece el asunto, invita a pensar en dicha posibilidad un documento perteneciente al cartulario de la antigua abadía de Santillana del Mar y que está fechado el 24 de junio de 1001. Se trata de una donación que dos personajes, hombre y mujer, llamados Munnio Gutierrez y Donna Fonilde realizan a la abadía de Santa Juliana, sita en Planes del “monasterio vel ecclesia Sancti Iuliani, que exita e´st in territorio de Mortera in predicto loco monte Biati”. Se habla también de “illo ribo”, que podría tratarse del arroyo del Cuco, el cual bordea la vertiente sur del Tolío, o bien del río Pas ya citado en el documento del año 816, y la “illa itinera antigua”, que debe corresponderse con un camino que partiendo de Santander pasaba por éste lugar hasta Boo, desde donde se cruzaba en barca el río Pas camino de la Honor de Miengo, siendo el microtopónimo Mies del Barco (localizado tanto en Boo como en Mogro), una confirmación de lo anterior, mientras que entre Prezanes y Mompía se encuentra el barrio La Calzada. Otro dato importante es el que se refiere a “illo queto que dicen Alegio et per termino de Bo et per illo Aguto usque ad termino de monte et in illa via itinere antiquum ad termino de monte et Beati et alia hereditate que est in soma pia in pauo de Arce”. Da la impresión de que se estén citando las cumbres del Tolío a modo de hitos o mojones naturales que delimitan el perímetro de las tierras objeto de la donación (2).

Por consiguiente y en mi opinión, “monte Biati" ó "monte et Beati” podría traducirse por “monte de culto”, “monte de devoción” y que podría justificarse por la presencia en él del monasterio de San Julián, si es que no es otra la causa, y de serlo, anterior a la existencia del propio monasterio. Además, muy cerca de Mortera se encuentra Mompía (¿tal vez el “soma pia” del documento de 1001?), topónimo que podría hacer referencia a la sacralidad de la montaña y en cuyas faldas se asienta éste pueblo. También en mi opinión, Mompía sería por tanto una reminiscencia de “monte Beati” mientras que el macizo en su conjunto tomaría el nombre de una de sus cimas, la de Tolío (3).
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NOTAS
(1). El texto que nos interesa dice así: “trado ad ipsas ecclesias et ad ipsos monasterios sancti Vincenti et sancti Christofori et ad Sesinando Abbate et ad Guduigia Deo vota, trado meas villas et meos monasterios, quem abeo de parentum vel abeorum meorum, id est, villa que dicunt Eçe cum suos monasterios, sancte Marie et sancti Petri et Pauli, que est iuxta flumen que dicunt Pas, et sancti Juliani in villa, que dicunt Belo, ipsa villa et ipsos monasterios cum omni suos terminos et suas adiacentias et suos molinos, montibus et fontibus vel omnia prestationibus suis, ab omni integritate, et villa que dicunt Erunia cum suo monasterio sancte Eulalie, et villa que dicunt Bao et Tuler, et villa que dicunt Iencres, ab omni integritate, cum sue ecclesie sancte Eulalie et monasterio sancti Iulani in Mortaria”.
(2). En el mismo documento se citan otros topónimos, aunque sigue siendo difícil dilucidar si se corresponden al término de Mortera o al de Arce: monte Faleto, Pausadorios (no el Posadorios de Barcenilla de Piélagos), Escarzico, Lebe, Ganzo, quetum de Arrias, Penna Alba, Capidiello, Fagelo, Mieres de Arce.
(3). Debe tenerse en cuenta que aún hoy, Tolío, acaso el mismo Tuler que aparece en el documento del año 816, es el nombre que los lugareños dan a una de las cimas del macizo -la que se encuentra entre La Picota y El Castillo- y en cuya vertiente norte y falda del mismo estuvo la iglesia de San Andrés, ya desaparecida aunque todavía se conserva el hagiónimo. En un documento correspondiente a la colección diplomática del monasterio de San Salvador de Oña y fechado en el año 1202 se cita que entre Liencres y Boo se encuentra la iglesia de San Andrés, en el lugar de “Tulies”.
 
FOTO: Ángel Neila.