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ARTÍCULO DE SÁNCHEZ: PACTO EN EUROPA, PACTO EN ESPAÑA

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LEEMOS EN EXPANSIÓN El presidente del Gobierno analiza, en un artículo que publica hoy en EXPANSIÓN, los planes que se negocian en la UE para combatir la crisis del coronavirus. Considera que los recursos del fondo de reconstrucción "deben llegar a los países más necesitados en forma de transferencias, no préstamos". "La esencia de la solidaridad europea no puede descansar en mayor endeudamiento", añade. Ésa es la hoja de ruta. Pacto en Europa y Pacto en España. No habrá futuro sin solidaridad y no habrá porvenir sin la unión de todos. Dentro y fuera de nuestras fronteras, pensar y actuar en unión, sin dejar a nadie atrás, será la única vía para el punto de encuentro que nos une de norte a sur, a izquierda y derecha, a empresarios y trabajadores, a todos los españoles: la Reconstrucción. La postura del Gobierno con respecto a Europa la conocen. Es nítida y firme. Europa somos todos, y es ahora el momento de demostrarlo. Sería imperdonable que Europa reincidiera en los errores del pasado. No podemos permitir que los lobos del populismo antieuropeo aprovechen la oportunidad de la crisis para extender su mensaje de odio. España está siendo protagonista en el impulso de la Reconstrucción Social y Económica de Europa. Impulsando una posición propia, singular, a la que se están adhiriendo muchos países europeos. Las reuniones con los dirigentes de la Unión Europea están dando sus frutos. La gestión de la crisis del coronavirus es un reto sin precedentes para la economía europea. A nivel nacional hemos tomado medidas decisivas para paliar el efecto de la emergencia sanitaria y el impacto sobre la actividad económica y el empleo. Sin embargo, un desafío de esta magnitud requiere de una acción colectiva con los países de nuestro entorno. Desde el inicio de la crisis, los Estados miembros de la Unión Europea hemos actuado con firmeza para proteger nuestras empresas, trabajadores y ciudadanos. A diferencia de lo que sucediese con la crisis financiera de 2008, esta vez todas las instituciones europeas han unido esfuerzos rápidamente para hacer frente a los efectos de la pandemia. En política monetaria, el BCE ha tomado acciones decididas para garantizar la transmisión de la política monetaria y evitar la fragmentación de la zona euro. En política fiscal, se ha activado por primera vez la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad, que permite a los países llevar a cabo un impulso fiscal acorde con el reto al que se enfrentan. Junto a ello, la flexibilización del régimen de ayudas de Estado resulta esencial para evitar secuelas permanentes en el tejido productivo, al tiempo que nos aseguramos que se mantiene un terreno de juego equilibrado. En el plano presupuestario, se ha facilitado que todos los recursos remanentes se redirijan hacia la lucha contra el coronavirus. Esta primera serie de medidas se ha completado además con un nuevo paquete destinado a actuar en el corto plazo. Los Ministros de Finanzas del Eurogrupo acordaron una triple red de seguridad de alrededor de 550.000 millones de euros para actuaciones a nivel de Estados, empresas y trabajadores. Estas medidas darán apoyo a los trabajadores, facilitando el mantenimiento del empleo con un programa de préstamos de la Comisión Europea para financiar los sistemas de regulación del empleo temporal (como el ERTE español); dotarán de mayor liquidez a las empresas a través de las garantías emitidas por el Banco Europeo de Inversiones y reforzarán la confianza de los mercados para los estados mediante una línea de liquidez precautoria del MEDE de unos 250.000 millones de euros, sin condicionalidad, para financiar el gasto sanitario asociado al Covid-19. Es una buena base para generar confianza y estabilidad, que es lo que necesita España y Europa. Sin embargo, los líderes europeos debemos todavía dar un paso más hacia una respuesta europea acorde con la verdadera magnitud del reto al que nos enfrentamos. Las previsiones económicas del BCE y del FMI indican que la Unión Europea, como el resto de la economía mundial, se enfrenta a una caída del PIB sin precedentes, del entorno del 10%. La profundidad de la contracción económica y el riesgo de que sus efectos persistan una vez superada la emergencia sanitaria requieren que se sienten las bases para una recuperación rápida, equilibrada, medioambientalmente sostenible y socialmente justa. En la reunión extraordinaria del Consejo Europeo del pasado 23 de abril, la cuarta desde el inicio de la pandemia, defendí por ello como presidente del Gobierno de España una actuación con mucha mayor urgencia y ambición para poner ya a Europa en el centro de la reconstrucción económica. España está jugando un papel fundamental: el del centro del tablero en la construcción de los consensos para la recuperación. Durante el Consejo Europeo tuve la oportunidad de presentar a mis colegas la propuesta española de un gran fondo de recuperación de hasta 1,5 billones de euros. Una propuesta que ha sido bien recibida y ha contado con amplia aceptación de think tank y medios económicos. Tenemos las ideas claras. Y con el objetivo de evitar que el impacto de la crisis sea asimétrico, trasladé la necesidad de que el fondo se distribuya entre los Estados miembros, según las necesidades de reconstrucción, mediante transferencias no reembolsables, que no impliquen aumentos de deuda pública, que limitaría la respuesta fiscal necesaria, y cuya ejecución se concentre en los próximos dos o tres años. Los recursos irían destinados a programas que permitan un rápido relanzamiento de la economía, sobre la base de la transición ecológica y la revolución digital, reforzando la autonomía europea en industrias y tecnologías claves. Todo ello sin olvidar el apoyo a sectores que están siendo particularmente afectados como el turismo o el transporte. Para que este fondo tenga el volumen suficiente para ser efectivo en el impulso de la demanda, hemos de ser innovadores respecto a sus fuentes de financiación, superando debates que mantenían bloqueada la respuesta solidaria a la crisis. La propuesta española plantea la emisión conjunta de deuda perpetua, aprovechando la máxima calificación crediticia de la Comisión Europea. La deuda estaría garantizada por el presupuesto europeo, utilizando los recursos propios de la Unión Europea para el pago de intereses. Además, los recursos de este gran Fondo deben llegar a los países más necesitados en forma de transferencias, no préstamos. Este aspecto es clave para evitar una salida asimétrica de la crisis, con algunos países sobreendeudados y penalizados por los mercados financieros, lo que tendría consecuencias en la integridad del mercado interior. La esencia de la solidaridad europea no puede descansar en mayor endeudamiento. Junto al Fondo de Recuperación, defendí también que la Comisión Europea debe revisar el Marco Financiero Plurianual para los próximos 7 años para tener en cuenta la nueva situación. Con unas dotaciones adecuadas en las políticas tradicionales de cohesión y PAC, pero reforzando nuevas prioridades como la investigación, los sistemas de salud públicos, o la creación de un verdadero instrumento anticíclico para los países del euro. El resultado del Consejo Europeo expresado en las declaraciones de su Presidente supone avances en tres ámbitos fundamentales. En primer lugar, impulsado por España, hemos acordado que el paquete diseñado por el Eurogrupo esté operativo a partir del 1 de junio. En segundo lugar, hay un claro acuerdo sobre la creación de un fondo de recuperación, que es necesario y urgente. Este fondo deberá tener una magnitud suficiente, y estar dirigido a los sectores y países más afectados para hacer frente a esta crisis sin precedentes. Y en tercer lugar, hemos coincidido en la necesidad de hacer del presupuesto europeo un instrumento clave para la reconstrucción de la economía europea. El Consejo le ha pedido a la Comisión Europea que en un plazo muy breve presente una propuesta conjunta que incluya tanto el Fondo de Recuperación, como un nuevo Marco Financiero Plurianual. Sin duda, queda mucho trabajo por delante, pero podemos decir que Europa va dando pasos en dirección que quiere España, movilizando recursos de la magnitud necesaria que permitan una recuperación más rápida, conjunta y solidaria, y orientada hacia las transformaciones que la sociedad requiere. La agenda social, la lucha contra el cambio climático y las desigualdades, así como la transformación digital, serán vectores de esta reconstrucción. Si se acomete a nivel europeo, asegurando la ejecución de proyectos ambiciosos, en un contexto de igualdad de oportunidades entre los países, la reconstrucción servirá no sólo para salir de la crisis, sino que, al hacerlo mediante una mayor integración europea y con políticas para transformar nuestras sociedades, saldremos más fuertes de la crisis. Si se implementa a nivel europeo, demostraremos a los ciudadanos lo útil que puede ser Europa cuando actúa de forma decidida y coordinada. Ideas claras, por lo tanto, en Europa, pero también en España. Lo primero: queda mucha legislatura por delante y lo importante para nuestro país hoy es reforzar la estabilidad y la institucionalidad. Es el mejor mensaje que podemos enviar a Europa y a los mercados. Y lo segundo: si algo hemos aprendido de estas semanas es que los problemas no se vencen con palabras, menos con palabras falsas y con bulos. El virus se combate y se doblega con sacrificio y con unión. Lo mismo sucede con sus estragos económicos y sociales. Como presidente del Gobierno me estoy centrando por ello en reforzar nuestra unión e impulsar la reconstrucción social y económica de España. Por eso, hace días propuse unos Pactos para la Reconstrucción Social y Económica. Se trata de unos pactos que deberían aunar el criterio de las fuerzas políticas para fijar las grandes líneas de la reconstrucción social y económica del país. Pero que debieran plasmarse además en un acuerdo interinstitucional de colaboración entre todas las instituciones, Gobierno, comunidades autónomas y también ayuntamientos y diputaciones. Y que deben extenderse a un Acuerdo de los agentes sociales, empresarios y sindicatos. Ya estamos en marcha. Activando los Pactos en todos los frentes. También en el propio ámbito autonómico y local como sugerí en el Congreso de los Diputados esta semana. Parece que el espíritu de los acuerdos de Reconstrucción se está abriendo camino progresivamente en autonomías como Madrid o Andalucía. La misma tarea, por lo tanto, que tenemos dentro de España es la que tenemos y exigimos fuera. Pacto en Europa y Pacto en España. Ésa es la hoja de ruta. Podéis contar con el esfuerzo de vuestro Gobierno para ello. Contar con nosotros para avanzar con rigor y con determinación. Igual que comenzamos a parar al virus, unidos; igual que lo derrotaremos, unidos, así saldremos adelante, también unidos.

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