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ANTE SITUACIONES EXTRAORDINARIAS, SOLUCIONES EXTRAORDINARIAS

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Por Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid 


Con los datos de que disponemos día a día sobre la lamentable situación de la Pandemia de Coronavirus, y aceptando que ningún estamento se calla absolutamente nada, nadie puede negar que estamos viviendo y afrontando una “situación extraordinaria”, que necesita sin duda alguna de “soluciones extraordinarias”, y siempre teniendo presente el binomio inseparable de “salud y economía”, los dos indicadores de los que poco a poco estamos perdiendo el control. Nunca es tarde para rectificar decisiones, basadas siempre en los indicadores sanitarios y epidemiológicos, y todos los políticos deberían hacer un ejercicio de reflexión y de coordinación, de humildad, en definitiva.

Desde la más pura concepción de la gestión sanitaria, se necesita contar con un “crédito extraordinario” concedido por el gobierno central para todas las comunidades autónomas, y sobre todo que el gobierno de la comunidad de Madrid autorice un crédito extraordinario, que todos esperamos y nunca llega, para hacer frente a todas las necesidades, que todos esperamos y nunca llegan, y que puede contribuir a mejorar la situación actual de la sanidad madrileña.

Se necesita sin duda alguna aumentar las contrataciones de nuevos profesionales sanitarios, de todas las categorías y en todos los niveles de atención: hospitales, centros de salud, servicios de urgencias, e instituciones residenciales de todo tipo y sobre todo las Residencias Geriátricas, que deberían estar ya medicalizadas. Hoy es prioritario aumentar los recursos humanos de los centros de salud, porque no podemos seguir soportando el cierre de más de centros en la Comunidad de Madrid, y porque es prioritario reabrir todos los Servicios de Urgencia de Atención Primaria (SUAP). No podemos seguir aceptando una atención telefónica, que sin duda está ayudando y mucho, porque necesitamos de una atención personalizada y porque el teléfono no puede suplir a una anamnesis ni una exploración clínica. Deberíamos recordar que además del Coronavirus, existen muchas más enfermedades que necesitan de una asistencia inmediata y personalizada.

Si dispusiéramos de los recursos humanos necesarios, podríamos dedicar al menos 2 centros de salud por cada barrio o distrito, siempre con criterios demográficos y epidemiológicos, para atender exclusivamente a los pacientes con sospechas de COVID, y hacer el seguimiento diario, telefónico y domiciliario a todos aquellos que hayan sido diagnosticados y están en casa, porque no necesitan de un ingreso hospitalario.

Además, necesitamos a profesionales de enfermería debidamente capacitados para la coordinación con todos y cada uno de los centros escolares dependientes de los centros de salud, pero con nuevas contrataciones, sin saturar aún más a nuestros profesionales.

Se deberían contratar todos los rastreadores necesarios para poder anticiparnos a la transmisión comunitaria del virus. Es fundamental cambiar este modelo de gestión tan “reactivo”, por uno mucho más “proactivo” y “predictivo”. En Madrid se necesitan al menos 1.200-1.500 rastreadores para cumplir con lo estándares de salud pública (1 por cada 4000/5000 habitantes).

¿Y la situación de los Hospitales? Estamos viendo como día a día la situación se vuelve cada vez más preocupante y como todos los hospitales empieza a estar verdaderamente saturados, tanto en urgencias, como en ingresos en planta y en las UCI. Con ese crédito extraordinario se debería abrir de inmediato el conocido como “Hospital de IFEMA”, que tanto nos ayudó en los momentos más graves de la pandemia, con el objetivo de centralizar toda la asistencia de los pacientes afectados por la enfermedad en un hospital, que puede albergar 4000/5.000 camas de hospitalización y 500 de UCI; un hospital con una capacidad cuatro veces mayor que el mayor hospital de la comunidad, el Hospital de La Paz. De este modo se liberaría al resto de hospitales para recuperar el objetivo de poder tratar a todas las personas que lo necesitan y poco a poco ir recuperando nuestra mejor sanidad. Pero claro, este Hospital de IFEMA debería reabrirse con nuevos contratos de todas las categorías y no restando recursos humanos al resto de hospitales o centros de salud.

No se trata ni de un sueño, ni de una utopía como algunos expertos defienden. No hace falta tener una gran memoria para recordar que, en el año 2015, el gobierno central autorizó un crédito extraordinario de 1.000 millones de euros, para curar una enfermedad mortal como la Hepatitis C a más de 130.000 personas. Y la Comunidad de Madrid apostó por ofrecer el tratamiento a todos los pacientes diagnosticados en ese momento, que superaban los 22.000.

¿Por qué ahora se siguen poniendo “remiendos para los descosidos”, que tanto dinero nos están haciendo perder a todos, en lugar de apostar con un nuevo “crédito extraordinario”? Sin recursos materiales y sin profesionales no podremos afrontar esta pandemia.

Y en cuanto a la prevención del contagio y de la transmisión comunitaria, también deberían hacer un ejercicio de reflexión y humildad nuestros responsables políticos. Cada vez más expertos piensan que el transporte público, y especialmente el metro, puede ser un claro foco de contagio, y sobre todo en los barrios más desfavorecidos. Aceptan, eso sí, que el contagio del coronavirus también se produce como consecuencia de los aerosoles en el aire que respiramos en los lugares cerrados, pero siguen defendiendo y cito textualmente que “en el medio de transporte público ya no rige el principio de la distancia de seguridad, sino el grado de ocupación; el metro es totalmente seguro. En un metro cuadrado pueden viajar 3 personas siempre que lleven la mascarilla”.

Y me pregunto si antes de proceder al “confinamiento” que nos anunció hace unos días el Viceconsejero de Salud Pública de Madrid, que luego matizaron otros componentes del gobierno, con una posible disminución de la movilidad, no sería mejor centrar la atención en los medios de transporte: aumento del numero de trenes de cercanías, aumentos de los vagones en el metro, aumento de los trenes de metro y su frecuencia, para disminuir el tiempo de espera y para poder viajar más separados, aumentar el número de autobuses… En definitiva ¿no se hace porque hay estudios que demuestran la seguridad, o porque se trata de necesidad de más recursos económicos? ¿Una vez más se enfrentan los dos términos del binomio “sanidad y economía”? Si es así, se debería apostar de una vez por la salud, aunque a corto plazo pueda parecer más caro, porque, en definitiva, si conseguimos controlar la pandemia, estaremos garantizando nuestra recuperación económica.

Necesitamos muchos más profesionales sanitarios en todos los niveles, porque además de ser pocos, están especialmente agotados y se sienten maltratados; y para conseguirlo tenemos que terminar de una vez por todas con las “medias tintas” de nuestros gestores de la política sanitaria, y pedirles que piensen más en aumentar los recursos, que en seguir publicando nuevas restricciones que parece que, además de no cumplirse, sigue sin sancionarse adecuadamente a quienes las incumplen.

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