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"Bula de difuntos", nueva novela de Juan Ignacio Villarías, se presenta en Santoña el día 29

"Juvenal Acebedo reside en un palacete que ha adquirido tras la venta de la fábrica de alambre de su padre. Su vida cambiará cuando conoce a Minerva, una chica joven con unos antecedentes familiares un tanto oscuros..."

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18-07-2016

EL 29 DE JULIO EN LA CASA DE CULTURA DE SANTOÑA se presenta una nueva novela -la séptima- de Juan Ignacio Villarías, editada por Ediciones Atlantis que en su web señala que "Juvenal Acebedo reside en un palacete que ha adquirido tras la venta de la fábrica de alambre de su padre por varios millones de euros. Su vida cambiará cuando conoce a Minerva, una chica joven con unos antecedentes familiares un tanto oscuros y que al parecer vivía en esa misma casa con sus cuatro hermanos. Juvenal decide darle trabajo en la casa como criada y acaban incluso teniendo cierta amistad y pequeñas luchas de poderes. Así, en cierto momento de la narración, él decide hurgar en la vida de la chica y monta una sesión de espiritismo con un médium, Arístenes, quien le muestra en un espejo que hay fantasmas en la casa".

Bula de difuntos, Resumen.


Juvenal acaba de heredar la fábrica de su difunto padre, una fábrica en crisis y en continuos conflictos sociales, como todas las fábricas de todo el país. Harto de tener que hacer frente a dificultades, vende la marca y la maquinaria, para vender el solar a continuación.
Compra una especie de palacete en las afueras de la ciudad, amueblado al estilo clásico, y ahí se instala él solo. De pronto recibe una inesperada visita, una adolescente que se declara hija de los anteriores propietarios y que pretende recuperar algunas de sus pertenencias y recuerdos, pues la casa está completamente amueblada y llena de objetos antiguos y de lo más diverso. Minerva, que así se llama la mozuela, le cuenta su sangrienta historia, y le dice que ahora mismo se encuentra, tras la ruina de la familia y el suicidio de su padre, en el más completo desamparo, buscando colocación en lo que sea. Finalmente se queda de criada en la que fue su casa.
Juvenal y Minerva son más que amo y criada, amigos más bien, que van y vienen juntos y hasta disputan entre sí en pie de igualdad.
Juvenal, con dinero en el banco, joven y desocupado, se asocia con una pareja de amigos, novios entre sí, Perseverando y Estefanía, para un negocio inmobiliario, que al final no sale bien porque les coge la crisis de la construcción.
Tras muchas idas y venidas, dimes y diretes, después de vicisitudes diversas y de episodios variados de la vida urbana, a Juvenal le entran ciertos recelos acerca de la identidad y verdadera historia de su criada y amiga, al mismo tiempo que en el viejo caserón cada vez se producen más acontecimientos, visiones o audiciones, inexplicables. Tras mucho cavilar acerca del tema, y después de consultarlo con amigos más o menos entendidos en el tema, decide acudir a un médium.
Aprovechando la ausencia momentánea de Minerva, en casa montan una sesión espiritista a base de güija, pero cuando ya estaba a punto de materializarse un espíritu, aparece justamente Minerva, que llega casualmente en ese momento, y frustra la operación.
Acude entonces Juvenal a un investigador privado para enterarse de la verdadera historia de Minerva y su enigmática familia. Pero cuando el investigador le hace sabedor del resultado de sus investigaciones, Juvenal se queda helado de espanto con lo que finalmente le dice el detective.