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SENCILLAMENTE, NO ESTOY DE ACUERDO. ESPERO QUE NO ME MULTEN O ME CASTIGUEN (1) CA

Por Ramón Arenas San Martín

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La palabra “polémica” proviene del término griego  “ΠÏŒλεμος” (“pólemos”), que significa “guerra”, (“bellum”), que conlleva enfrentamiento, lucha, controversia; pero también dolor,  sufrimiento y, muchas veces, afán de venganza de los que perdieron y desean resarcirse.

Era innecesario volver a revivir el enfrentamiento y el dolor que sufrimos hace casi ya cien años todos los españoles, no beneficia a nadie ¿a quién beneficia recordar que mataron a sus seres más queridos?

¿Acaso no hubo dolor entre todos los dos bandos que padecieron aquella guerra?, ¿acaso queremos reinterpretar la historia  convirtiendo a unos como buenos y a los otros  en malos?, ¿acaso queremos reinicar la “polémica”? .¿Qué ganamos con ello?

La historia se escribe desde la memoria de los datos objetivos, no desde su interpretación. Por tanto, el propio título de la ley  “Ley de la memoria histórica”, choca con la propia definición de cada uno de los dos términos utilizados: memoria e  historia.

Y si algo cose  estos dos términos, “memoria” e “historia”, es la cruz con la que se les hace llegar al gólgota del  B.O.E. o, en nuestro caso B.O.C. (Boletín Oficial de Cantabria).

La memoria es subjetiva, propia del sujeto, a través de la cual guarda y conserva sus propias ideas, sus propias vivencias..., no las que le imponen por ley.

La memoria es personal e intransferible, como el sacrosanto voto democrático que tenemos cada ciudadano. Alguien se imagina que por ley deiéramos votar por imposición, no lo que nosotros libremente decidamos? 

La memoria es una facultad individual, nunca impuesta, ni colectiva; salvo que volvamos al totalitarismo impositivo, donde unos, los jerarcas que mandan desde el BOE o el BOC, nos impongan sus leyes y las tengamos que obedecer o, si no, ser castigados

La HISTORIA, con mayúsculas, consiste en el conjunto de hechos acontecidos, no en su narración e interpretación parcial, dado que entonces hablaríamos de “los libros de la historia” o de “la interpretación de la historia” o de la “narración de la historia”. 

Sencillamente, no estoy de acuerdo. Espero que no me multen o me castiguen.

  1.  Después de dos años de que el gobierno cántabro remitiera al parlamento la “Ley de la Memoria Histórica” el parlamento ha cerrado definitivamente el texto legal, razón por la que escrito este artículo, titulado:

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