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SANTANDER: HORTERAS SIN FRONTERAS

Por Alfonso del Amo Benaite

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Tengo escrita la opinión que me merece el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Santander, que emplea como sistema acciones superficiales no atendiendo lo importante, creyendo que publicar fotografías acompañados por los sin sustancia que cuida y patrocina tendrá algún resultado en votos, esto evidencia que desconocen la durísima opinión que suscitan muchos de sus ridículos posados.

Hay decisiones de los munícipes que molestan solo temporalmente como el poblado Sioux en la Plazuela Pombo, por cierto : No se entiende la marginación a los apaches mescaleros. Sin embargo, hay otras actuaciones que pueden resultar irreversibles. En fechas recientes ha publicado la prensa montañesa el emperramiento de los responsables municipales por seguir ostentando el liderazgo de «Horteras sin fronteras», nivel avanzado, por sus muy concienzudos esfuerzos en vulgarizar Santander con el dinero de los santanderinos. Me refiero a la urbanización, con el inevitable OKUDA por el medio, que se quiere perpetrar en el espigón de la dársena de Puertochico , acometida que no podemos permitir los vecinos de esta nuestra Ciudad, ello significaría la desnaturalización de unos de los últimos reductos clásicos de Santander. El espacio que ocupó la Tolva, que fue lugar de rederas y encarnadores, de concurso de pesca infantil  y en dónde raqueros y adheridos se dieron coles como forma natural de un estilo de vida. Esto no puede hacerse, no solo por la falta de peso político para acometer tal espantajo que eliminaría el centenario adoquinado para sustituirlo por losas de piedra artificial, unas plantitas que no aguantarán media surada y unos banqueros tipo la barceloneta, junto al bisonte del inexplicable OKUDA.

No pueden hacer esto, ya han jodido suficientes rincones y zonas representativas, no pueden sumar otra muesca más al listado de destrozos, ya hemos visto lo perpetrado en la plaza de Italia (Tanque de tormenta e inundación aparte), como se han cargado la Plaza de la Bahía, la conocida como las boleras de San Martín, que llevó acompañado el bodrio  ejecutado en Bajamar, incluido ese torpe cambio de nombre pasando a llamarlo Severiano Ballesteros. Aunque nadie deje de llamar Bajamar a San Martín de Bajamar.

Demasiadas melonadas por parte de un equipo de Gobierno Municipal que lo es por muy escaso límite, no solamente por que hasta el 81 % del voto escrutado estaban en la oposición, también por tener un socio de gobierno que a la menor ocasión dice que ellos no querían, que les obligaron.

El catálogo que ha vulgarizado Santander en visión de corte recorrido y actuaciones pretendidamente «cool» como ese carril bici que ha eliminado cien plazas de aparcamiento en Reina Victoria, además del túnel de Tetuán, despilfarro de dinero con una obra que nadie demandaba y que acabará en la Cañía con evidentes perjuicios para negocios y ciudadanos. Todo dentro de un pretendido plan de movilidad que es para preocupar muy profundamente.

Lo más paradójico es que estos de la bici y la cosa ecologeta no les van a votar nunca por mucho que les hagan la pelota, eso si, continuarán tocando los bemoles a su electorado tradicional ( al que cada vez cuesta menos dejar de votarles ) mientras que la Ciudad carece de horizontes, pues lo que marca directrices que es un PGOU, aquí, nada de nada.

Por lo tanto, que ni se les ocurra destrozar el espigón sur de la Dársena de Puertochico, para que les sirva de precedente, actúen inteligentemente y abandonen esa política sin sustancia, a la que añadimos la situación del gobierno municipal en donde los partidos que forman parte del mismo nunca se han estimado, evidenciando públicamente sus muy cultivados odios políticos que hemos pagado los santanderinos soportando quintales de ineficacia gestionando la cosa municipal, blasonados unos con las basuras, la suciedad y el deterioro general de la Ciudad, mientras que los otros que irrumpieron cabalgando la ola de la regeneración y empezaron pactando la Alcaldía en contra de su voluntad, han sido incapaces de eliminar los 674 metros lineales del carril bus como prometieron. Como para imaginarles gestionando el PGOU …

Mientras tanto seguiremos perdiendo población y como consecuencia potencia económica, peso político e institucional. Esto es así, por mucho que los agradaores aplaudan.

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