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LOS CRÍTICOS DE CIUDADANOS PONEN EN EL PUNTO DE MIRA AL NÚMERO DOS, JOSE MANEL VILLEGAS

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LEEMOS EN LA VANGUARDIA Es una vieja técnica de estrategia revolucionaria adaptada al siglo XXI, si no puedes derrocar al rey debilita primero a sus lanceros, que están aplicando ya el sector disidente de Ciudadanos. Los críticos con las apuestas estratégicas del líder liberal, Albert Rivera, por pactar con el PP y Vox, han puesto en el punto de mira a su número dos, el secretario general, José Manuel Villegas, para socavar su autoridad interna y debilitar al presidente de Ciudadanos. Villegas es una pieza esencial del andamiaje del partido, el arquitecto en la sombra de la operación lanzada en el 2015 para transformar a Cs de un partido estrictamente catalán a uno español con presencia en el Congreso. Siempre codo con codo a Rivera, Villegas se ha ocupado de las tareas de fontanería, oscuras y desagradecidas, pero imprescindibles en toda organización política. El consejo general de mañana podría ser escenario de más enfrentamientos internos “Van a por él”, aseguran fuentes de la formación, que recuerdan como los principales representantes del sector crítico, en el que confluyen personas cercanas y colaboradores de Luis Garicano y un grupo procedente de UPyD –Fernando Igea, Ignacio Prendes, Fernando Maura...– empezaron a poner en duda su autoridad antes de la caliente ejecutiva del pasado lunes. Una reunión celebrada minutos después de que el diputado y responsable del área económica, Toni Roldán, anunciara su dimisión de todos los cargos y su baja de la militancia, en la que se registraron varios encontronazos entre Villegas y Garicano. En un momento de la cita, según varias fuentes, el número dos de Rivera retó al eurodiputado a mostrar el documento que tenía preparado, en referencia al texto que presentó después, junto a Javier Nart, para reclamar que se retome la negociación con los ­socialistas .  Este choque dialéctico no es la primera escaramuza entre Villegas y los críticos. A finales de febrero el entonces diputado Francisco Igea, procedente de UPyD, decidió plantar cara a la dirección –que no contaba con ello– y presentarse en unas primarias a candidato a Castilla y León en la que la cúpula de Cs había presentado a Silvia Clemente. Hasta ese momento presidenta de la Mesa del Parlamento autonómico y una de los ­pesos pesados del PP en dicha autonomía. Villegas se implicó públicamente en la operación Clemente, y el movimiento de los críticos fue visto como una desautorización pública al secretario general. Un episodio que no podía acabar peor para Cs después de que, tras la victoria de Clemente en las primarias, una reclamación de Igea demostró un intento de pucherazo –todavía está por determinar quién estuvo detrás– para dar la victoria a la exdirigente del PP. Villegas salió dañado del proceso. Era sólo un ensayo de lo que estaba por venir. Tras la dimisión de Roldán y Nart, los críticos han defendido en diferentes intervenciones públicas enmendar la hoja de ruta fijada por Rivera y negociar con el PSOE. En este sentido, el consejo general de Cs, que se celebrará mañana en Madrid, podría ser el escenario de un nuevo choque interno. Existe la preocupación en el entorno de la dirección de que el crecimiento terrirorial del partido -consecuencia inevitable de la evolución de Cs-, con el aumento del poder de algunos dirigentes locales, está siendo aprovechado por las voces críticas para socavar el poder de la secretaría general. Frente a estos movimientos, ha tomado fuerza en la dirección el bautizado internamente como el “núcleo duro catalán”, los dirigentes catalanes de Ciudadanos que acompañan a Rivera desde hace años y entre los que destacan, además de Villegas, Fernando de Páramo, José María Espejo, Fran Hervías, Inés Arrimadas y Juan Carlos Girauta. Este repliegue acentúa la sensación de bunkerización de Rivera –que orilla desde hace días las comparecencias públicas– y sus personas de máxima confianza.

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